sábado, 6 de marzo de 2010

Malvinas: otra estrategia es posible


Hace dos siglos, pocos años antes de nuestra Revolución Patria cuyo Bicentenario recordamos, nos invadió dos veces la fuerza armada que entonces era la más poderosa del mundo, con sus fragatas enarbolando la Unión Flag. Y a pesar que éramos un proto pueblo perdido en el confín del mundo, los corrimos con un ejército de desarrapados armado para la ocasión, y con el frente unido del pueblo. Y como los goles de Maradona contra ellos, no lo hicimos una, sino dos veces. Como para demostrarles que no fue de casualidad.
Hoy los ingleses no vienen con fragatas, como en aquella ocasión y en 1982, sino con plataformas petroleras que también enarbolan la Unión Flag. Y no vienen por el tesoro de Sobremonte, sino por el que está debajo del Mar Austral. Y no se trata de una o dos plataformas petroleras, o golondrinas solitarias que no hacen verano, sino de un plan ensamblado. Con el que pretenden establecer una cabecera de playa, para que una vez afianzada esa actividad, y consentida por nosotros como en la práctica lo estamos haciendo, vengan en bandadas las restantes plataformas, que se encuentran cada vez mas ociosas, en un Mar del Norte en vías de agotamiento. A llevarse un nuevo tesoro de Sobremonte: el petróleo, que algunos estiman en nada menos que 6 billones de dólares. O sea un 6 seguidos de doce ceros, monto que representa 40 veces nuestra deuda externa. O el producto interno bruto de nuestro país a lo largo de 30 años.
Frente este descomunal desafío externo, con todas las implicancias que supone al haber sido derrotados bélicamente en 1982, en lugar de tratar de armar un frente único entre todos los argentinos para enfrentarlo, nos estamos hundiendo en un fragoroso y absurdo enfrentamiento interno. Que parecería ideado por nuestros viejos conocidos de aquellos tiempos y de 1982. Que también son viejos maestros en el arte de dividir e imperar.

El conflicto interno que tiene ribetes del 2001 y se agiganta artificialmente

A requerimiento de la banca inglesa Barclay (que es socia de la compañia inglesa DESIRE PETROLEUM que trajo la plataforma petrolera; y fue contratada por el ministro Boudou, para coordinar la reapertura del canje de la deuda) nuestra Presidenta se mandó un golpe comando. Y con un decretazo, perpetrado mientras pronunciaba su discurso ante la Asamblea Legislativa, para pagarles a los banqueros se llevó el Tesoro de Sobremonte, o sea las reservas del BCRA. Y en respuesta la oposición “oficial”, indignada por la afrenta, dijo que no va a poner palos en la rueda, pero los pone desprolijamente en cuanta rueda encuentra a mano.
Lo más grave, es que no están discutiendo si esa deuda y el requerimiento del banco inglés Barclays es legitimo y oportuno, o si puede desestabilizar nuestra moneda. Como ocurrió en el año 2001, cuando los banqueros también se llevaron puestas las reservas del BCRA para cobrarse la deuda, y la cosa terminó como todos sabemos: con el desastre del corralito. Lejos de ver con profundidad las implicancias del asunto, un bando igual que Cavallo en el 2001, habla de la necesidad y urgencia de pagarle de cualquier manera a los banqueros. Y el otro habla de la institucionalidad y prolijidad con la que deben hacerse sin chistar dichos pagos. El oficialismo quiere poner de rodillas a la oposición, y la oposición "oficial" quiere ver de rodillas al gobierno. Cuando en realidad ambos están de rodillas frente al poder financiero. Y ninguno de ellos reaccionó como corresponde ante la cuestión de Malvinas , a la altura del desafío que esta implica.
El gobierno, o se está ahogando en un vaso de agua, o miente descaradamente. Porque dentro de la lógica de la deuda, puede refinanciar gran parte de la deuda que vence este año, como lo hizo el ministro Boudou el año pasado. Incluso puede suspender pagos importantes, porque se trata de deuda interna que está bajo investigación judicial. En consecuencia lo único que pretende el gobierno es tomar la colina, o copar la caja del BCRA, con vistas a un plan electoral para, quemando “hot money”, tratar de resurgir electoralmente de las cenizas en el 2011. Por su parte la oposición “oficial” procura poner palos en la rueda a ese plan electoral, y evitar que el mismo le deje un agujero negro para más adelante, por si llegan al poder el año que viene. Ambos bandos a lo único que responden en el fondo, es a una mezquina y espuria pulsión de poder.
Por su parte los grandes medios -que con motivo de la ley de medios están enfrentados con el gobierno (principalmente uno que cotiza sus acciones en Londres)- no solo se encargan de echar a la hoguera toda la leña que encuentran a mano en el conflicto interno. Sino que además -dedicándole mucho menos espacio del que le dedican al matrimonio gay- nos dan la versión a la inglesa del conflicto externo, aconsejándonos que debemos ser pacientes y cooperativos; y que así los resultados los verán quizás nuestros biznietos (cuando las Malvinas y su entorno sean una cáscara vacía). O también reproducen notas de los diarios de Londres y Washington, donde nos dicen que debemos enfrascarnos profundamente en nuestras disputas internas, y que ni se nos ocurra confrontar por Malvinas, porque eso sería un inaceptable divertimento distractivo. Nos fijan el orden de prioridades que beneficia a ellos. Y lo más absurdo no es eso, si no que nosotros lo acatemos.

El trascendente conflicto externo

Esta profundización de las absurdas divisiones internas, que coincide cuando se profundiza el desafío externo mas grande de nuestra historia desde nuestra independencia, no es nueva. Como una maldición, parece ser una constante desde que en el año 1975 se dimensionaran las enormes disponibilidades de petróleo que podían existir en las Malvinas. Año en que Argentina inició en picada su absurda debacle como Nación, que hasta la fecha no parece haberse detenido.
Pero lo peor no es eso. Lo peor es que ni siquiera somos conscientes del descomunal desafío que enfrentamos, que es la mayor controversia de soberanía existente en el planeta. Donde se disputa un enorme espacio territorial, mayor aún que la superficie continental de Argentina, lleno de ingentes riquezas. En el futuro los historiadores no nos dirán como la madre de Boabdil a su hijo el rey moro de Granada -No llores Argentina como mujer, lo que no supiste defender como hombre; sino -No llores Argentina como mujer, lo que no supiste defender, porque ni siquiera sabías de que se trataba.(Dicho esto con las debidas disculpas a las mujeres, que fueron las únicas que supieron plantarse ante el demencial Proceso Militar).
Para ello en primer lugar, es indispensable efectuar una re-visión integral, y una profunda intelección del conflicto, empezando con lo relacionado con la guerra de 1982, para apreciar sus verdaderos alcances e implicancias históricas. Que tienen aspectos sustanciales e inéditos que cambian de raíz su enfoque, y son enteramente desconocidos por la inmensa mayoría de la población.
En segundo lugar, es claro que este desafío no lo podemos enfrentar bélicamente, porque nuestra disuasiva capacidad de hacer daño, acorde con nuestra debacle como Nación, es hoy casi inexistente. Por ello debemos con inteligencia e imaginación idear novedosos y eficaces instrumentos para poder hacerle frente, si estamos decididos a ello. Y la ocasión es propicia, porque el Reino Unido ha emprendido un avance desbalanceado en su acuciosa pretensión de explotar el petróleo de Malvinas, ignorando olímpicamente las resoluciones de la ONU. Quizás haya llegado la hora de parar de una vez por todas el incesante avance que el Reino Unido viene llevando a cabo desde 1982.
Estos dos aspectos, el de la re-visión profunda del conflicto y de la guerra de 1982, y el cómo hacerle frente actualmente, son la esencia del contenido del siguiente documento.
Mario Cafiero – Javier Llorens


 



Malvinas: Otra estrategia es posible


Introducción: Malvinas la política del “paso a paso”… para atrás.


Con su costumbre de improvisar aún en los temas de mayor importancia, la Presidenta de la Nación Cristina
Kirchner pronunció un lamentable discurso en la cumbre de jefes de Estado de America Latina y el Caribe,
realizado recientemente en Cancún, México, referido a la escalada que esta llevando adelante el ReinoUnido
(RU) para explotar nuestro petróleo de Malvinas. Como dirigiéndose a dos audiencias distintas, empleando
un mensaje polisémico, por un lado repitió los ditirambos seudo nacionalistas y anticolonialistas a los que
suele apelar. Y por el otro, haciendo cálidos elogios a la política de “seducción” de los ´90, y reconociendo
haberla criticado infundadamente, insinuó a la diplomacia británica que la cuestión de la explotación del
petróleo en Malvinas, se puede solucionar con ¡una vuelta a los acuerdos petroleros de Menem y Di Tella del año 1995!
Dichos acuerdos, mas que una burla, fueron un fraude diplomático tendientes a legitimar la explotación del
petróleo por parte del RU; ya que inmediatamente después de firmados ambas partes discreparon abiertamente respecto el sentido de lo que habían convenido. Al punto tal que algún diplomático observó que era“un acuerdo para estar en desacuerdo”. Lo que no obstó que los isleños inmediatamente convocaran a licitaciones para la explotación del petróleo en los territorios marítimos en disputa. Que a la postre no prosperaron por la caída del precio del petróleo a un nivel de casi diez dólares el barril; o sea inferiores a los costos de extracción costa afuera, que rondan los u$s 15 el barril. Así hoy, con un horizonte del precio del petróleo a u$s 100 el barril, el motivo de la disputa por las islas Malvinas, que en su esencia es el petróleo, con toda su fuerza ha vuelto a resurgir.
Lamentablemente los furcios de la presidenta en su discurso no acabaron allí. En él también reprochó a los
ingleses, el estar militarmente en Irak y en Afganistán ¡pero nada dijo que también están en nuestro territorio,
con la Fortaleza Malvinas! Siendo esta la base militar extranjera más grande en un país americano. También
hizo una estólida referencia a la guerra de 1982, pero insinuando que la decisión de recuperar las islas por
parte del gobierno militar de entonces, no fue una decisión genuina sino inducida desde afuera. Hipótesis
inquietante que este documento entiende indispensable profundizar y despejar, a los fines de poder encarar
adecuadamente el enorme desafío que implica este conflicto, tanto a la luz de la opinión pública interna como
internacional.
Concretamente la Sra. Presidenta, luego de afirmar la dependencia de los gobiernos militares de entonces a
las grandes potencias, expresó: “creo que aquella decisión de la Junta Militar, que se veía acorralada fue funcional a lo que sin duda era una decisión que se había tomado, independientemente de cual fuera la actitud de aquellos militares”.
Por último reconoció que “en definitiva la política internacional sigue siendo no una cuestión de derecho, no
una cuestión de respeto a las normas establecidas, sino sólo y simplemente una relación de fuerzas: los que
tienen más poder, los que pueden imponer sus decisiones por sobre el conjunto siguen utilizando ese lugar
de privilegio para desoír al derecho internacional”. Sin embargo no propuso otra salida que seguir por el
mismo trillado camino, el de la paciente diplomacia y los acuerdos que inmediatamente después el RU se
encarga de violar o tergiversar.
En concreto, este último discurso de la Sra. Presidenta, parece ser el último paso atrás, en los interminables
pasos atrás que nuestro país ha dado a partir de la política “step by step” de los Acuerdos de Madrid, firmados hace veinte años. Que supuestamente nos iban a llevar “paso a paso” a la soberanía, pero cada vez no ponen más lejos de ella.
Salvando distancias, la política seguida por Argentina a través de sucesivos gobiernos en relación a la cuestión de Malvinas, se parece demasiado a la inútil y suicida política exterior de “apaciguamiento”, que desplegó en la década del 30 el Reino Unido gobernado por Neville Chamberlain, procurando contemporizar con  la política expansionista de la Alemania Nazi de Adolf Hitler, mediante ceder sucesivamente a la mayor parte de sus exigencias. Hoy evidentemente esta política de “apaciguamiento” en Malvinas está mostrando su total agotamiento, por eso es indispensable su reemplazo por otra política, que obviamente debe ser enteramente pacífica y no bélica.

Locura es hacer lo mismo y esperar resultados diferentes

Einstein dijo que “locura es hacer la misma cosa, una y otra vez, esperando obtener diferentes resultados”.
Esta locura parece dominar a la dirigencia argentina en relación a importantes temas, y en especial al de
Malvinas. Y mayor locura aún es persistir en la espera, con la esperanza que los resultados en algún remoto
porvenir se concreten, invocando que en todo caso los resultados lo verán nuestros nietos o bisnietos. Alguien dijo que de los males que salieron de la caja de Pandora, el peor de todos es la esperanza, porque prolonga el tormento de los otros males. Y esta esperanza maligna, de diferir los hipotéticos resultados para un ilusorio y lejano futuro, también parece asolar a la dirigencia argentina. Que se comporta como la zorra que no tenía estatura para alcanzar a las uvas, y por eso decía que estaban verdes.
En concreto, este recomienzo de la explotación petrolera británica en la cuenca del mar de Malvinas debe
llamar a la dirigencia nacional a una profunda reflexión. Estamos frente a una gravísima situación y debemos
asumir la responsabilidad de la hora. No hay cabida para intereses mezquinos, ni para miradas menores. No
hay ninguna duda que estamos sufriendo un enorme fracaso. Pero no es solo el fracaso de un gobierno o de
la cancillería: es toda la Nación Argentina la que arrastra el fracaso y está en una situación de derrota. Y esta
situación puede agravarse en el futuro en la medida que no reaccionemos de manera adecuada y diferente
ante este inédito y colosal desafío que enfrentamos como Nación. Indudablemente el más grave desde la
declaración de nuestra Independencia, que incluso poco tiempo atrás, en 1982, tuvo una lamentable guerra
de por medio.
Pero esa reacción no puede ser aislada, facciosa o más divisionista. Toda crisis encierra una oportunidad. Debemos encontrar en este inédito desafío la oportunidad para recrear la unión de los argentinos entre sí. Y
con su dirigencia, si esta, con inteligencia, honestidad, y patriotismo, se pone a la altura del desafío que enfrenta.
Este parece ser el único camino, la única opción que nos puede sacar del marasmo y la decadencia en
la que inexplicablemente nos hemos hundido como país. Casualmente a partir de la confirmación en el año
1975 de la existencia de enormes riquezas petrolíferas en las aguas que circundan a las islas Malvinas.

Las ideas centrales de la nueva estrategia

Ante la magnitud del desafío geopolítico que enfrentamos, estamos obligados a renovar profundamente
nuestra visión y alcances del conflicto. Y a renovar imaginativa y profundamente nuestro bagaje de instrumentos para enfrentarlo, tanto en el plano internacional, regional e interno.
En el plano internacional, atento la situación de debilidad en que nuestro país se ha hundido, en apoyo de
nuestra diplomacia, con una postura afín a la no violencia de Ghandi, debemos reemplazar la capacidad disuasiva de hacer daño, por parte de unas fuerzas armadas de las que virtualmente carecemos, por la fuerza
moral de la verdad y la inteligencia. Concretando para ello un nuevo e inédito relato sobre la guerra de 1982;
que ilumine al mundo sobre los trasfondos pérfidos de ella, para lo que existe un cúmulo de elementos, que
apoyan plenamente la teoría de la inducción insinuada por la Presidenta. No a los efectos de vencer por las
armas para imponer un supuesto derecho, como lo ha hecho el RU, sino de convencer respecto lo genuino y
honesto de nuestro reclamo, más allá de las estratagemas a las que suelen apelar los países poderosos, conforme las enseñanzas de Maquiavelo.
El Times de Londres, en una nota titulada “Gran Bretaña podría encontrar difícil defender su posición por las Falklands” acaba de aceptar que “el espíritu de la época” está del lado de Argentina, ya que “la simpatía global se ha vuelto mas firme contra las posiciones colonialistas desde 1982”. Este vuelco de la opinión publica, es el que debemos expandir y potenciar, profundizando integralmente la verdad respecto los sucesos en torno de la guerra de 1982.
Algo parecido dijo también recientemente The Guardian en una nota con título “Un fastidio costoso para
Gran Bretaña”: “Las colonias lejanas son un anacronismo postimperial. Gran Bretaña tendrá que negociar con la Argentina, porque el mundo, ya sea en la ONU o en La haya, insistirá en ello. El gobierno y los medios pueden enterrar la cabeza en la arena, pero eso no hará que la disputa por las Malvinas desaparezca, ni expiará las culpas por los muertos de la mas tonta de las guerras hace un cuarto de siglo”
Por otro lado debemos detener de una vez por todas el incesante avance inglés, que se registra desde 1982 en adelante. Y por ello nuestra incapacidad de hacer daño en el plano externo, como política clásica de defensa, debemos revertirla disuasivamente al plano interno. En tal sentido, atento los móviles eminentemente
económicos que guían al RU y aplicando el derecho de represalia pacífica, no deberíamos vacilar en emplear
todos los instrumentos económicamente lícitos que tenemos a nuestro alcance, para advertirle, y llegado el
caso demostrarle al RU, que aun nos queda capacidad de hacer daño a sus intereses económicos radicados
en nuestro país, y eventualmente en la región, en este mundo tan desigualmente entrelazado, atiborrado, y
desvelado por intereses económicos.
“Ayúdate y te ayudarán” dice un viejo refrán. Mal podemos pedir la solidaridad y ayuda de los países vecinos, invocando la unidad y hermandad latinoamericana, si primero no les demostramos fehacientemente que estamos dispuestos a jugarnos a fondo en el plano económico, en defensa de nuestros propios intereses. En ese plano de la “víscera más sensible”, es donde también debe afianzarse la hermandad latinoamericana.
Para ello Argentina deberá ofrecer a los países latinoamericanos acuerdos estratégicos económicos en relación al petróleo y la pesca en el Atlántico Sur. Y darle forma a la propuesta de una Antártida Sudamericana; para que no solo el corazón sino el bolsillo sean el motivo de unidad.
Para desplegar esta nueva estrategia, previamente deberíamos ponernos de acuerdo en seis cuestiones centrales:

I) Tomar conciencia de la gravedad del desafío histórico que enfrentamos

II) Constatar el permanente retroceso argentino desde la guerra de 1982

III) Hacer un crudo balance de los resultados de la política actual

IV) Adquirir una renovada visión e intelección del conflicto

V) Consensuar las bases para el lanzamiento de una nueva estrategia

VI) Fijar los objetivos inmediatos y subsiguientes y los medios para alcanzarlos

La enorme gravedad del desafío histórico que enfrentamos

Los hechos y la realidad han destruido la hipótesis de que en Malvinas no hay petróleo y que las islas no son
un objetivo prioritario de la política británica. Consecuentemente, ha caído por tierra el concepto basal de la
política exterior actual, de que Argentina no tiene “hipótesis de conflicto”. Esta falsa premisa ha llevado a
considerar que la Nación Argentina no tiene ningún enemigo, que todos los países son nuestros amigos, y
que por lo tanto debemos darle similar trato a todos los países. Se trata de un gravísimo error estratégico,
inadmisible en un país con aspiraciones a ser un Estado – Nación, que se ha vuelto patente a la luz de lo que
estamos viviendo.
Este gravísimo error estratégico, es otra de las muestras de la absurda debacle en que se ha hundido nuestro
país y nuestra dirigencia. En especial aquella que con motivo de las privatizaciones de la década de los ’90,
sostuvo que el petróleo tampoco era un recurso estratégico. Y por ello vendió a precio ruin nuestros mantos
petrolíferos continentales, y nuestra petrolera de bandera, que había sido señera en el mundo en la explotación estatal de ese vital recurso, que tantas guerras ha provocado y provoca en el mundo.
Según Wikipedia, “enemigo es la expresión radical de la enemistad, el antagonismo exacerbado o el desacuerdo extremo, innegociable e intolerante entre entes sociales, políticos, religiosos, etc. Se considera
enemigo a una persona o grupo de personas, que se oponen a otro grupo de personas ya sea por sus ideas,
pensamientos, actividades o por motivos políticos radicales tales como el invadir a otro país por la captura de sus Recursos Naturales.”
A luz de esa definición y los actuales acontecimientos, y mal que nos pese, está muy claro que el RU es
“enemigo” de la Argentina, porque rivaliza una porción importantísima de nuestro territorio. Son cerca de
5.000.000 de km2 en disputa de soberanía territorial los que están en juego, ricos en recursos naturales de
todo tipo, en especial los hidrocarburíferos, que actualmente el RU se apresta a explotar. Y como si esto no
fuera suficiente para despabilarnos, el RU tiene una actitud abiertamente hostil, que se manifiesta en el desarrollo y existencia de la Fortaleza Militar Malvinas. A la que intenta transformar en una base militar no solo inglesa, sino europea y de la OTAN, como se advirtió oportunamente en el documento de ULISES “Malvinas en el ojo de la tormenta”. Se trata de la mayor Base Militar de una potencia extracontinental en Sudamérica, habiendo permanecido y magnificado su poder no solo defensivo, sino también ofensivo, a pesar de las claras muestras dadas por Argentina del deseo de resolver en forma pacífica la controversia.

El permanente retroceso argentino después de 1982

El “Instituto de Relaciones Internacionales” de la Universidad Nacional de La Plata, en el año 2005 emitió un
documento con título “A Diez años de los Acuerdos Petroleros con el Reino Unido”. Sus “Consideraciones Finales” ponen de manifiesto todo lo que retrocedió Argentina en relación a la cuestión Malvinas, al practicar
la política del “apaciguamiento” y el “paso a paso”, frente la política de “poder confrontacionista” desplegada por el RU. “El Reino Unido llevó adelante, al igual que durante el gobierno de Alfonsín, una política de hechos consumados a través de medidas unilaterales sobre los espacios marítimos y una ocupación efectiva de esos lugares, ya sea a través de actividades económicas (pesca, exploración petrolera) o militares (patrullaje de la ZEE). Estas medidas abarcan también a las islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur”.
“Justamente los acuerdos petroleros, y también los pesqueros, le facilitaron un avance aceptado por nuestro país, lo que implica un cierto reconocimiento a los reclamos británicos sobre las islas y los espacios marítimos circundantes, ya que no se puede reclamar soberanía sobre espacios marítimos si no poseen costas. Fueron los acuerdos sobre pesca los que han dado seguridad y tranquilidad económica a los isleños, permitiéndoles ingresos anuales superiores a los habitantes de cualquier país petrolero.”
“Con estos acuerdos se pasaron a compartir recursos naturales (vivos y no vivos) que antes de la guerra no estaban en discusión (aunque el Derecho del Mar es de 1982). Por otra parte se acordó sobre los recursos del mar entre el continente y las islas, dejando el este de las Malvinas en manos exclusivamente británicas.”
“En este sentido la política del Reino Unido se la puede enmarcar dentro del paradigma realista, debido a que llevó adelante una política de poder confrontacionista con la Argentina cuando sus intereses estuvieron en juego. Llámese confrontacionismo a la negativa de negociar la soberanía, de ocupar en forma efectiva el espacio marítimo alrededor de las islas, a llevar adelante políticas unilaterales en materia pesquera y petrolera, a realizar actividades militares en aguas en disputa, a desconocer las resoluciones de las Naciones Unidas instando a negociar, instalando una base militar de gran operatividad a solo 500 kilómetros del continente, a mantener el embargo militar a la Argentina, a presionar para que se desmantelara el proyecto del misil Cóndor II y el programa nuclear argentino.”
Frente esa “política de poder confrontacionista” por parte del RU, podría decirse que Argentina a continuación de los Acuerdos de Madrid del año 1990, desplegó dos actitudes diplomáticas casi suicidas, como quién se esmera en serruchar la rama en la que está parado: retirar los reclamos en la Asamblea General de la ONU, y poner el eje de la diplomacia en la “seducción” a los isleños. .
Como si hubiera sido una cláusula secreta de los Acuerdos de Madrid, después de su firma Argentina retiró
lisa y llananamente el tratamiento de la cuestión Malvinas de la Asamblea General, a la que todos los años
desde la derrota de 1982 en adelante, nuestro país planteaba consuetudinariamente ante la ONU.
Y esto no es una cuestión ingenuamente declamativa. En el derecho existe lo que se denomina el “consuetudo”, o “costumbre inveterada y la opinión o necesidad del Derecho”. Que en lenguaje llano podría denominarse las leyes no escritas de los usos y las costumbres. O sea la conducta que sigue la gente constantemente, y la convicción de esa gente que esa conducta es obligatoria. Y eso –fortaleciendo enormemente sus derechos- era lo que estaba instaurando pacientemente la actitud Argentina hasta 1989, al presentar todos los años la cuestión ante la Asamblea General, y ganar allí en forma apabullante la opinión afirmativa de la inmensa mayoría de los países.
A esa actitud suicida por omisión, la diplomacia argentina le sumo otra por acción. Contradiciendo flagrantemente el derecho internacional que la asistía, pasó a desplegar una política tendiente al objetivo de torcer a su favor los “deseos” de los isleños. Pese que las sucesivas resoluciones de la ONU establecieron claramente que la disputa de soberanía debía resolverse, teniendo en cuenta los “intereses” de los isleños -con las debidas reparaciones si fuere necesario- pero no sus “deseos”.

La triada de “puntos de vista” que extravió a Argentina

Esta absurda y estéril política de seducción, tiene sus raíces intelectuales en el plano académico y en centros
del “pensamiento” de la diplomacia profesional, como es el CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales).
Otra usina importante fue la Cátedra de Conflictos de la Facultad de Derecho de la UBA, desde
donde se dispararon ideas fuerza que nos decían que debíamos despojarnos de viejos prejuicios e ideologismos.
Que había que empezar a considerar a la soberanía como “divisible”, por ejemplo escindiendo de
ella la explotación de los recursos naturales. Que el conflicto Malvinas no es un todo o nada (juego de suma
cero). Que había otras áreas de cooperación entre los actores (Argentina y RU). Y que además había un tercer actor – los isleños- al que ilusoriamente podíamos coaligarnos y ponerlos en contradicción con el propio RU.
Mientras acá nos entretenían con estos falsos paradigmas, los ingleses desplegaron su estrategia de avance
maximizando totalmente sus beneficios. Esto es lógico y también predecible matemáticamente, si aplicamos
la teoría de los juegos. La historia nos demuestra a las claras que la cuestión Malvinas no se trata de un juego cooperativo (los ingleses actúan de forma unilateral e ilegitima). Y que hasta la fecha, y en especial desde 1982, se trata un juego donde una parte se ha comportado de manera violenta y agresiva actuando como un halcón (RU); y la otra de manera sumisa y pacífica, actuando como una paloma (Argentina). Resultado: siempre gana el halcón y nunca la paloma. Pero la teoría de los juegos nos enseñan también que llegado a una situación de desequilibrio tan abismal, se hace ya obligado un cambio de estrategia. Argentina no está condenada a jugar siempre estrategias dominadas, ni los ingleses pueden jugar siempre estrategias dominantes.
Este documento tiene la intención de poner en debate y desnudar los falsos paradigmas intelectuales e historicos que -interesadamente- se han creado en torno del conflicto. A los efectos de poder estar a la altura de este, resulta indispensable que aflore un pensamiento crítico e independiente. Y este desafío intelectual y patriótico, no puede quedarse a mitad de camino. Como lamentablemente lo hace el “Instituto de Relaciones Internacionales” en el referido informe.
No obstante las durísimas conclusiones a las que arriba , que ponen en evidencia la inutilidad, inconsistencia,
y peligrosidad de la política llevada a cabo, el informe sin mayor imaginación, propone seguir profundizando
aún más esta política suicida y claudicante de poner en el centro de los desvelos argentinos, los “deseos” de
los isleños. Quienes supuestamente “hoy están dominados por el trauma que les creó la ocupación militar
argentina cuando se intentó resolver por la fuerza la disputa diplomática”.
En forma inexplicablemente extraviada, aceptando la existencia de una triada de puntos de vista –inglés,
argentino, e isleño- cuando esta claramente no existe en el derecho reconocido a Argentina, el documento
propone en consecuencia como única salida, exagerar el rol de paloma, y profundizar el apaciguamiento, e
incrementar ad infinitum la paciencia y la cooperación:
“Luego de los acuerdos pesqueros y petroleros es inevitable, viéndolo con realismo, un entrelazamiento en el Sur de intereses crecientes entre la Argentina, un país de rango medio, dueño de la más extensa jurisdicción en el prolífico Atlántico Sudoccidental, y el Reino Unido, la potencia que ocupa un sector clave del mismo, conectada a su vez con los intereses más poderosos del mundo. En tal caso, es lógico pensar que los isleños, particularmente los de otra generación, no podrán continuar en su posición de darle la espalda al territorio continental argentino, fuente inevitable de recursos humanos, logísticos, comerciales, educacionales, etc., para esas islas ahora tan ricas pero tan aisladas del resto del planeta. Cualquier solución a la disputa de soberanía, deberá ser forzosamente a largo plazo, negociando muy pacientemente, con firmeza y dignidad, sin pretender acelerar los tiempos con fines políticos internos, obligando a un trabajo continuo, sin intermitencias y discreto, aunque sin dejar de transmitir a los británicos nuestra honda convicción de la propiedad de las Malvinas.”
La aceptación de esa triada o trilateralismo en la que se introdujeron los “deseos” de los isleños, es la manifestación de la rendición diplomática que encierran los Acuerdos de Madrid de 1990. Dado que los derechos argentinos reconocidos por la ONU, se hallan claramente basados en una diada o bilateralismo entre Argentina y el RU, en donde los “intereses” de isleños son una cuestión colateral. Precisamente el motivo de la guerra de 1982 y la consecuente derrota militar argentina, fue la contundente negativa de aceptar esa triada por parte de las autoridades militares argentinas de entonces, condición sine qua non que fue requerida tenazmente por la lamentable mediación del Gral. Alexander Haig y sus epónimos.
La aceptación diplomática de esa triada por parte de Argentina, se hizo patente después de los Acuerdos de
Madrid, con la lamentable e infantil política de “seducción” de los isleños, o “diplomacia Winnie Pooh”, que
en el marco de las “relaciones carnales” seguidamente desplegó la cancillería encabezada por el canciller Di
Tella. La que culminó con los convenios petroleros de 1995, que aparentemente hoy se quieren resucitar.
Pese a que dicha triada, no solo no tiene fuente en el derecho internacional que asiste Argentina, sino que
además, con solo ver la “masa critica” de población que existe en cada supuesto vértice de ella, su sola enunciación linda con el grotesco. Tal como se ha tratado de representar en la imagen aledaña, que incluso está fuera de escala por razones de espacio, dado que el punto insignificante que representa a los isleños, debería ser proporcionalmente mucho menor. Sin embargo los diplomáticos y expertos cuya opinión aparece nutridamente en nuestros grandes medios, nos aconsejan estultamente que para resolver el conflicto de Malvinas -como si se tratara de una novela rosa- debemos “ganarnos el corazón y las almas de los isleños”.
En mayo del 2008 el gobierno británico de las islas produjo un extenso informe tratando de mejorar sus debilitados títulos jurídicos sobre las islas (“Getting it right: The real history of the Falklands/Malvinas”). En la
página 38 del mismo reconoce que integran la población de las islas gente nacida en 62 diferentes países. Por lo tanto solo una minoría de la población es nativa, y cabe suponer que puede haberse efectuado recientemente un trasplante de población; no tan violento y drástico como el llevado a cabo en la colonia británica de la isla de Diego Garcia, pero un trasplante al fin. Con este dato se derrumba la máscara de la diplomacia británica de invocar los deseos de los isleños.
Es doloroso decirlo, pero que es claro que la dirigencia argentina, inficionada por los intereses británicos y
extranjeros, ante la falta de coraje, voluntad, imaginación, e ideas que tuvo y tiene para confrontar con el RU:

Política actual y balance de la situación

A pesar de las alertas de una hiperactividad británica en Atlántico Sur (AS), no hubo en Argentina una mínima reacción adecuada, efectiva y conducente. Ni por parte del oficialismo, ni de la oposición. Para la inmensa mayoría de la dirigencia, intoxicada por la frase de Jorge Luis Borges, de que la guerra de Malvinas fue “una pelea entre dos pelados por un peine”, se trata de un conflicto que en la práctica no existe, que quedó enterrado tras la derrota militar de 1982, y con los (lamentables) Acuerdos de Madrid de 1990. Y por ende se podían esperar “400 años” para su natural resolución.
Por contrario, para una minoría ínfima pero influyente, predicadora del “realismo periférico”, que no se sabe
muy bien para quién juega, pero cuya opinión aparece asiduamente en los grandes medios argentinos, se
trata de un desafío o conflicto tan enorme, que resulta imposible de enfrentar. Y por ello en el marco de las
“relaciones carnales” que inspiraron los acuerdos de Madrid (que fueron una imposición previa de nuestros
acreedores, para poder comenzar con el arreglo de la deuda externa con el Plan Brady) lo único que se puede hacer es “relajarse y tratar de gozar”.
En esencia lo que proponen estos “realistas periféricos”, es volver a los ruines acuerdos petroleros que firmó
en 1995 el canciller Di Tella, que a cambio del pago de un óbolo simbólico a favor de Argentina, legitimaban
el saqueo de esa riqueza no renovable por parte del RU. Una actitud parecida a la de enfrentar a un salteador de caminos diciéndole -mister Salteador, seamos cooperativos, no me robe el 100 %, llévese el 97 %, y yo le firmo que fue una cesión voluntaria por mi parte, así usted no es reputado de pirata o ladrón, y conserva su fama de caballero inglés.
Estos “realistas periféricos” durante los acontecimientos del bicentenario que este año festejamos, seguramente que como buenos “periféricos realistas” hubiesen aconsejado seguir a las ordenes del rey Borbón. Y ni escuchar a los enajenados extremistas como San Martín, que hablaban de “andar en pelotas como nuestros paisanos los indios, seamos libres y lo demás no importa.”
“Perdulario” según la Real Academia Española, es aquel que “pierde cosas frecuentemente, es sumamente
descuidado en sus intereses o en su persona, o un vicioso incorregible”. Proviene de latín “perduellium”, que
era el crimen de alta traición contra la patria más grave de todos, después del sacrilegio contra los dioses.
Lamentablemente en Argentina, ya sea por acción u omisión se han multiplicado los perdularios, al compás
de la aguda campaña de desmalvinización que lanzaron los grandes medios inmediatamente después de la
derrota de 1982.

Reseña de los hechos dinamizados últimamente por el RU

A principios del año 2008, al compás del agudo incremento de los precios del petróleo, los isleños convocaron a una nueva ronda de licitaciones para explotar el petróleo de Malvinas. A principios del año 2009 el primer ministro Gordon Brown manifestó que el RU apoyaría esas explotaciones. A partir de ese anuncio se sucedieron una escalada de hechos en una misma dirección, demostrativos de una acción predeterminada y coherente por parte del RU, que a la vez es ejemplificativa del enorme interés puesto por su parte en la cuestión.

1) En febrero 2009 dos expertos británicos en geopolítica, emitieron a requerimiento de la Comisión de Seguridad de la UE un agresivo documento de contenido beligerante, que constituyó una afrenta a la seguridad externa y a la soberanía argentina. En marzo este documento fue rápidamente avalado por las autoridades de la UE y dado a publicidad. (Ver información detallada en http://proyectonacional.wordpress.com/europeizacion-de-bases-militares-malvinas-en-el-ojo-de-latormenta/).
Este hecho inédito de colonialismo tardío, que contradice las más nobles tradiciones humanitarias (por lo que se denota que a la luz de la crisis energética mundial, esas tradiciones hoy no prevalecen) solo fue destacado por el diario Clarín y el referido documento de Ulises.

2) A principios de mayo 2009 el RU concretó su presentación ante la ONU, extendiendo a 350 millas el borde externo de la plataforma continental en torno a los archipiélagos usurpados, e hizo reserva de una ulterior presentación referida a la Antártida. Culminó así la delimitación de una superficie marítima de
aproximadamente 2.500.000 de km2 sin incluir la Antártida; con cuyo añadido se duplicaría dicha superficie.

3) En setiembre el banco Barclays concretó la compra de acciones de la concesionaria Desire Petroleum,
cuyas tratativas había iniciado un año antes. Simultáneamente presento ante el ministerio de Economía
argentino una propuesta para la reapertura del canje de deuda, que fue aprobada rápidamente por ese
ministerio. Debe destacarse que Barclays ya había manifestado un año antes en forma coincidente, tanto
su interés por comprar acciones de la petrolera inglesa Desire, como de participar en la reapertura del
canje de deuda argentino.

4) Entre agosto y octubre hubo un acelerado e intenso rearme militar en la fortaleza Malvinas, que incluyó
entre otros los siguientes hechos:

a) La visita a las islas Malvinas de la máxima autoridad militar británica, el Jefe del Estado Mayor Conjunto,
una semana después de asumir en Londres ese cargo.

b) Ejercicios militares combinados en las islas Malvinas, de alta intensidad y peligroso realismo, que
provocaron por su severidad una cantidad indeterminada de heridos entre las tropas de ocupación
británica, además de un accidente aéreo.

c) La designación del gobernador británico de las islas, que recayó en un militar británico que prestaba
servicios con funciones militares y de inteligencia en la altamente conflictiva zona de Basora (Irak)

d) El envío de 4 aeronaves de guerra de máxima tecnología Eurofighter TYPHON, de un costo de más de
100 millones de dólares cada una, pudiendo además la base de Malvinas, albergar por lo menos a 16
de estos aparatos, no existiendo en toda Sudamérica aviones de similares características y capacidades.
Esta medida viola flagrantemente el articulo especifico de los acuerdo de Madrid, que establece
puntualmente que el envío de “4 o más aeronaves de guerra debe ser comunicado oficialmente a la
Argentina con un plazo de 45 días anticipado”. Ni esta ni otras disposiciones en materia de operaciones
militares contenidas en los Acuerdos de Madrid fueron respetadas por el RU.

5) EN la IV Comision (Asuntos Jurídicos) de la Asamblea General de la ONU, Argentina soportó una derrota diplomática, la primera a nuestro criterio en la cuestión, como consecuencia -queremos creer- de un mal manejo procesal y un conocimiento insuficiente del escenario multilateral.

6) En diciembre se aprobó el Tratado de Lisboa, que incorporó como territorio europeo de ultramar a las
islas Malvinas.

7) Durante 2009 y principios de 2010, tanto el RU como las autoridades de los isleños, como un ejercicio
de diplomacia informal y paralela, convocaron o facilitaron encuentros deportivos, sociales, e incluso legislativos con argentinos. Entre ellos la invitación realizada a legisladores argentinos para que visitaran
Londres, en manera coincidente a la toma de estado publico de la incursión de la plataforma Ocean
Guardían. Los cuales lamentablemente estuvieron lejos de estar a la altura de la situación.

8) En febrero se produjo el arribo a Malvinas de la plataforma petrolera Ocean Guardian, para iniciar perforaciones en la plataforma de las islas Malvinas, que es parte de la plataforma continental argentina. La
misma según el Departamento Superior del Derecho del Mar y Recursos Marítimos, cuenta con un potencial
hidrocarburífero estimado en 60.000 millones de barriles, haciendo de Malvinas una “nueva Kuwait”,
de los cuales 6.000 millones serian accesibles en esta primera oportunidad.

9) Simultáneamente al arribo de la plataforma, el RU informó que había reforzado la defensa de las islas,
con el envío de un batallón de fuerzas especiales de la S.A.S, y de una fragata para el patrullaje de la zona.
A la par dejó trascender que también había zarpado un submarino atómico con ese mismo objetivo.
Frente a estos continuos y anunciados fracasos de la política exterior argentina, tenemos que concluir que la
respuesta argentina siempre resulta ser:
Tardía: Va a la zaga de los hechos consumados.
Banal: no va al fondo de la cuestión, que es la apropiación ilegitima del RU.
Retórica: se trata de palabras sobre palabras, e incluso no es una buena retórica. Por ejemplo se insiste
en seguir hablando de actos unilaterales, cuando lo correcto sería calificarlos como actos ilegales
o ilegítimos.
Improvisada: el gobierno y la Cancilleria carecen de los equipos técnicos y profesionales que la enorme
magnitud de la cuestión requiere.
Impotente: porque evidentemente no se manifiesta una genuina voluntad de cumplimentar la disposición
transitoria I de la Constitución Nacional, que es un anhelo del pueblo argentino.
Vale aclarar que se trata de una cláusula transitoria, y no eterna. Por ello NO tiene sentido continuar hablando de paciencia y de plazos de hasta 400 años para recuperar las Malvinas (R. Bielsa dixit). En los plazos referidos se agotará el petróleo y nos quedaremos con la paciencia infinita, que es una virtud que supuestamente tiene plazo de caducidad.
La Cancillería tuvo en sus manos informes que alertaban de los peligros en ciernes, y donde se ponían en
consideración diversas propuestas, de las cuales cabe mencionar las comunicaciones presentadas al canciller
en el año 2004 tanto por el embajador Horacio Solari como por el Gral.(RE) Jorge Leal.
Estas alertas no fueron atendidas por la Cancillería. Tampoco la oposición se hizo cargo del tema. La política
exterior debe ser una política de Estado, pero perdonando la ironía, del ESTADO NACIONAL PROPIO, Y NO DEL ESTADO CONTRINCANTE. La política de ESTADO en relación a Malvinas ha sido en definitiva beneficiosa para el Estado Británico. Esta política de Estado, no ha conseguido ni un solo barril de petróleo, ni un solo kilogramo de pescado, ni un solo km2 de superficie para la República Argentina. Todo lo contrario es el resultado concreto obtenido por el Reino Unido, que ha consolidado una verdadera Nueva Invasión Inglesa en el siglo XXI.

La minúscula dirección de la cancillería que atiende este conflicto mayúsculo

La Cancilleria Argentina tiene asignada la responsabilidad de la cuestión Malvinas a la Dirección General de
Malvinas e Islas del Atlántico Sur. Es la repartición con responsabilidad primaria para el cumplimiento de la
Cláusula Transitoria 1ª de la Constitución Nacional que reza: “La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”
Esta Direccion General cuenta en la actualidad con solamente dos funcionarios y con una sola agente administrativa para las funciones de secretaria. Además ambos funcionarios están en situación precaria. Uno ya fue trasladado a la Embajada en Honduras, donde partirá próximamente. Y la otra es una funcionaria, recién egresada del ISEN (Instituto Superior Exterior de la Nación), que partirá próximamente al exterior en una misión de varios meses ajena a la temática del Atlántico Sur.
Asimismo la Dirección General se encuentra vacante desde la partida de su ex titular a la embajada en Berna, hace 5 meses. La Dirección depende de la Subsecretaria de Política Exterior, que también está vacante desde hace unos dos años. También está vacante desde hace un año y medio la Embajada de nuestro país en Londres.
La aparente existencia de un embajador designado, pero que aun no se ha hecho cargo, no modifica
esta situación de vacancia ya que la embajada en Londres continua en manos de un encargado de negocios
ad interim (a.i.).
En concreto, los equipos técnicos de la Cancillería dedicados a la más importante cuestión de política exterior del país y a la única de raigambre constitucional, se limitan a dos o tres personas con dedicación exclusiva, a las que se pueden sumar otras dos o tres con dedicación parcial en otros organismos de la cancilleria.
Dado que existen más de mil funcionarios diplomáticos de carrera y cerca de 200 asesores , sin contar personal administrativo y contratado, podemos afirmar con certeza aritmética que la cancilleria asigna a está cuestión de enorme importancia y magnitud unos milésimos de sus recursos humanos.
Pero esta irrisoria asignación de recursos humanos a la cuestión más importante de política exterior de nuestro país, es solo la punta de un iceberg. La “desmalvinizacion” abarca también otras políticas. Por ejemplo, el resto del personal no asignado específicamente a Malvinas (o sea el 99,9% de los funcionarios de la Cancillería) no recibe ningún tipo de información, formación o educación en los temas del Atlántico Sur y Malvinas.
Asimismo este conocimiento no es requerido ni fomentado, ni en el concurso de ingreso, ni en los dos años
de especialización en el ISEN, ni en ninguno de los cursos de actualización a lo largo de la carrera diplomática.
Otro ejemplo de la política de desmalvinizacion es el hecho de que los funcionarios de la cancilleria producen
anualmente como requisito para sus promociones, alrededor de 50 tesis y monografías. A lo largo de los
últimos 20 años podríamos calcular razonablemente 1.000 trabajos especializados de este tipo. No tenemos
constancia de que uno solo de ellos, en alguna oportunidad, haya abordado la temática Malvinas y Atlántico
Sur. ¿Desinterés de los funcionarios o tema tabú?
En el Congreso Nacional también se ha impuesto la “desmalvinización”. El Observatorio Parlamentario Malvinas creado con bombos y platillos el 25/06/06, en tres años y medio solo tuvo dos sesiones de trabajo y desde mediados del 2007 no ha producido ninguna nueva publicación. Como si no hubiera existido nada que observar ni informar, en ese crucial período de avance inglés.
Tampoco se requiere, más bien se obstruye, el asesoramiento externo por parte de otros profesionales residentes o en el extranjero. Una situación similarmente excluyente se verifica con las Universidades Argentinas.
Este pronunciado desinterés, verificable y objetivo, es claramente incompatible con la especifica obligación
y responsabilidad que le cabe a ese ministerio en el cumplimiento de la Cláusula Transitoria 1ª de la
Constitución Nacional. Estamos frente a un grave incumplimiento de la Constitución Nacional.
Los sucesivos fracasos de la política exterior argentina tienen obvia relación con este manifiesto desinterés, y
la inexistencia de cuerpos técnicos profesionales que asuman la defensa de la mayor causa argentina, y el
mayor territorio en disputa de soberanía territorial del mundo.
Esta orfandad de recursos por parte de la Cancillería, ministerio que detenta el virtual monopolio de la gestión y análisis de una situación de máxima importancia nacional, es naturalmente bien conocida por los
británicos. Por ello también debe ser conocida por los ciudadanos argentinos, para que esta alarmante debilidad cese de inmediato, como condición previa a cualquier política eficaz en resguardo de nuestros derechos soberanos en el Atlántico Sur.

La inanidad del reciente decreto 256/2010

El moderado especialista en relaciones internacionales, Carlos Pérez Llana, calificó a la actual situación como la "peor derrota" argentina desde Galtieri. Y dijo que “los Kirchners se durmieron dos siestas”: la de la inopia frente a los contenidos del Tratado de Lisboa. Y la de la no explotación de los recursos petrolíferos que están bajo nuestro incuestionado dominio.
Estos, y los que están bajo disputa, pese a su descomunal extensión e interés geopolítico, están bajo la titularidad de la seudo empresa estatal ENARSA (Ley 25.943). Que desde el 2004 hasta ahora se distinguido por verse involucrada en el escándalo de la valija de Antonini Wilson. Por ser la importadora de carísimas y sospechosas importaciones de gas natural licuado (GNL); haciendo en ellas negocios con YPF (quien no extrae el gas argentino barato, pero nos vende gas natural importado de Trinidad Tobago muy caro) y con el banco Morgan Stanley (que no produce nada pero se dedica al tráfico de comodities). Y por firmar contratos de exploración y explotación de petróleo off shore con distintas multinacionales petroleras, cuyos textos se desconocen enteramente, y cuyos resultados no se han visto para nada. En cualquier país, máxime tratándose de una enorme zona en litigio y de frontera que es indispensable ocupar, este sería el verdadero escándalo, y no la valija del Sr. Antonini Wilson.
Pero las siestas de los Kirchner en realidad parecen ser tres, porque ahora prácticamente están dejando que
el RU ponga en explotación nuestros recursos petrolíferos bajo usurpación británica. La reacción del gobierno ante esta última actitud del RU, fue el dictado del decreto 256, que está muy lejos de las necesidades, frente la enormidad de lo que está en juego. Como diría el inglés Winston Churchill, Argentina responde "siempre poco, y siempre tarde".
El decreto en cuestión sanciona una medida que podría haber tomado la Prefectura como autoridad marítima. Pero sobreactuando, la Presidenta uso el derecho al avocamiento, y se despachó con un formato de DNU, con la firma de todos los ministros, cuando bastaba solo la firma del Prefecto Naval. Este solo detalle pone en evidencia la intrascendencia de la medida, que fue amplificada enormemente para la tribuna, como tratando de justificar con ello el no querer hacer realmente las cosas en serio.
El objeto del DNU según la Cancillería, no es impedir la extracción de recursos no renovables, sino solo tratar de "desalentar y encarecer la explotación petrolífera en Malvinas", dificultando el abastecimiento desde Argentina.
O sea que se trata solo de un acto simbólico, frente a la enorme rentabilidad de la actividad, que da
la proyección del precio del barril de petróleo a u$s 100. Tampoco se abordó la posibilidad de acordar regionalmente, el impedir que los británicos usen otras fuentes logísticas desde el continente. De nuevo, como ha sucedido desde siempre en la cuestión de Malvinas, Argentina se queda a mitad de camino en lo que debería hacer. Que en este caso debería ser concretamente, impedir por medios no militares (al contrario de los que nos sugiere usar el primer ministro Brown) la extracción de los recursos no renovables de la zona.
Es claro que el RU, con su habilidad y gradualismo diplomático, lo que está procurando hacer con el inicio de la actividad de la plataforma Ocean Guardian, es establecer una cabeza de playa petrolera. Para a continuación, si esta se afianza y es tolerada por Argentina, poblar de plataformas de perforación al Atlántico Sur argentino bajo usurpación inglesa. Las que cada vez se encuentran mas ociosas en el Mar del Norte, con su petróleo en vías de agotamiento. Conseguirá así que la extracción de los recursos petrolíferos de Malvinas, se transforme en un hecho consumado, y en la práctica consentido por Argentina. Con todas las consecuencias jurídicas que esto supone bajo la doctrina internacional anglosajona del “estoppel”; más allá de las altisonantes declaraciones y protestas de nuestros gobernantes. Y de nuestra bienpensante y pusilánime dirigencia, que tiene debilidad por las invitaciones provenientes desde Londres.
Es evidente que cualquier país serio, ante una operación de ese calibre y con esas intenciones, actuaría con
la mayor contundencia posible, empleando todos los medios civiles disponibles a mano, a los efectos de impedir el establecimiento de esa cabeza de playa petrolera. Por el caso, en una situación mucho menor que no admite parangón, Brasil prohibió que la IV Flota estadounidense se paseara por sobre sus cuantiosos yacimientos de petróleo costa afuera, diciendo claramente, esto es brasilero, y lo voy a defender con todo lo que tengo, ante quién sea.
El conspicuo miembro del Club del Petróleo Daniel Gerold, ferviente cultor del realismo periférico, recientemente dijo que "si hay descubrimiento de algo, nadie va a ceder ningún reclamo. Si descubrimos algo del lado argentino, los ingleses no se irán jamás y viceversa. Lo que hay que hacer es cooperar si se quiere desarrollar algo y avanzar en el terreno diplomático". A confesión del petrolero de apellido inglés, relevo de
prueba de porqué los ingleses realmente permanecen allí, contra viento y marea.
La disputa de la soberanía por las islas Malvinas, tiene como esencia, la disputa por el petróleo. Y de esta
manera, con la incursión del Ocean Guardian, el RU lo que pretende es comenzar a llevárselo; o sea pretende comenzar a disolver la disputa en forma enteramente favorable para él; aconsejándonos a nosotros ser pacientes y cooperativos en ayuda a su objetivo.

La salida que insinúa el gobierno: la vuelta a las “relaciones carnales” y la “seducción”

En su discurso en la cumbre de presidentes en Cancún relacionado con la cuestión de Malvinas, la presidenta Cristina Kirchner se despachó con cálidas e inusuales alabanzas respecto la política de “seducción” de los isleños practicada en la denostada década del ´90, y en especial respecto los lamentables acuerdos petroleros del año 1995:
“Luego del advenimiento de la democracia - y fundamentalmente durante los años 90 - surgió otra política que recibió mis críticas internas, pero que debo reconocer a la luz de la mirada y perspectiva histórica - que tal vez intentó como una contrapartida a aquella actitud de los militares de ensayar una política diferente de acercamiento, de cooperación que se denominó en algún momento de seducción y se llegó a un acuerdo, en materia de manejo de hidrocarburos, una Declaración de Cooperación Conjunta para Actividades Off Shore, a fines de septiembre de 1995, para ser más exactos, el 27 de septiembre de l995. Era la primera vez que se sentaban para abordar un acuerdo de cómo tratar en forma conjunta y cooperativa recursos naturales no renovables.”
“A los cinco o seis días ese tratado, ese acuerdo, esa declaración fue violada.”
“¿Por qué? Porque Inglaterra interpretó unilateralmente que la única área que podría tener cooperación conjunta eran los 21 mil kilómetros cuadrados, que ellos determinaban, y no los 430 mil kilómetros cuadrados, que constituyen la zona que podemos denominar de disputa de soberanía. En cinco días tan sólo se violó el tratado y se dieron reuniones conjuntas: ocho en total, la última terminó en el año 2000, sin que en ningún momento y en ese lapso pudiéramos lograr - desde 1965 hasta el 2007 - ninguna actitud de discusión, tal como marca Naciones Unidas.”
“En el año 2007 se dio por finalizado este ejercicio, por evidente incumplimiento, y hoy nuevamente se ha instalado una plataforma al sur de las Islas, en clara violación a todas y cada una de las disposiciones de Naciones Unidas, que plantea algo más que una cuestión de soberanía, sino que nos plantea como región la posibilidad cierta y concreta de que esto pueda ser utilizado como un ejemplo en un siglo XXI, en donde la disputa de los recursos naturales va a ser el gran escenario internacional.”
“Por eso quiero hablar en nombre de todos los gobiernos democráticos que hubo en mi país, del que obtuvo, en el año 1965, la Resolución 2065, también de aquellos que a partir de la experiencia que había significado la guerra de la dictadura militar creyeron que era un problema de formas la vinculación con la Gran Bretaña y que entonces habían sido los malos modales de unos militares los que habían provocado el endurecimiento y la pérdida de poder para poder sentarse a una mesa de negociaciones. Se ensayó, a partir de los años 90, una política diametralmente opuesta de seducción, de acuerdos, de poder sentarse para ver cómo se podía explotar en forma conjunta y cooperativa los recursos y eso tampoco sirvió, porque en definitiva subyacía, tal vez en esa actitud, una incomprensión sin cierto grado de ingenuidad de lo que significan para las grandes potencias del mundo el manejo de los recursos naturales no renovables, de la importancia del petróleo o de los renovables de la importancia - por ejemplo - de la pesca.”
“Por eso quiero reivindicar todas las políticas que se han llevado a cabo por los gobiernos democráticos, aún
aquellas que oportunamente no compartí precisamente por esta visión que viene a confirmarse en estos días,
cuando nuevamente el Gobierno de la Gran Bretaña desoyendo, una vez más, una vez más las resoluciones de Naciones Unidas, de su Comité de Descolonización, de la propia lógica del siglo XXI que condena todos los colonialismos.”
En concreto, el diplomático y seductor mensaje que parece mandar nuestra Presidenta al RU es, volvamos a
los acuerdos petroleros del año 1995, y por favor boys, cúmplanlos. ¿Que decían esos convenios, de los que ni siquiera existe una traducción al español, y solo se consiguen en la web en versión en inglés, y llevan el pomposo título de “Declaración Conjunta Argentino-Británica sobre Actividades Costa afuera en el Atlántico Sudoccidental”? Para los autores del mencionado informe “A Diez años de los Acuerdos Petroleros con el Reino Unido”, Oscar Mastropierro (Magíster en Relaciones Internacionales) y Leandro Venacio (Licenciado en Relaciones Internacionales) “eran jeroglíficos. No mencionaba porcentajes
ni cuestiones concretas. Tampoco tenía mapas, porque ninguno de los dos países podía aceptar las pretensiones del otro”.
Para el ex vice canciller Roberto García Moritan, “la cooperación tanto en pesca como en hidrocarburos fue
solo una pantomima estéril que nunca existió”: “Hidrocarburos es el caso mas patético de un acuerdo que merecía haberse titulado como un acuerdo para estar en desacuerdo. El mismo día de su firma, el 27 de setiembre de 1995, las partes emitieron declaraciones interpretativas sobre el texto que acababan de firmar en la que señalaban que le acuerdo decía todo lo contrario que interpretaba la otra. Notable perspectiva de cooperación. Sin embargo se realizó un esfuerzo diplomático hasta el 2007 a pesar de que a la semana de haberse firmado, el RU burló el acuerdo con un llamado a una ronda para conceder licencias de exploración y explotación. No fue un mes, solo mereció una semana para que se supiera el significado de la palabra cooperación para el RU. Eso continuó una y otra vez.”
En el acuerdo solo se fijaba un área de explotación conjunta de 20.000 Km2, en la que supuestamente estaba interesada la British Petroleoum. La mitad ubicada sobre mar argentino no disputado, y la otra mitad sobre el mar argentino en disputa. En ella las regalías se repartirían miti y miti, entre Argentina y los isleños. Paralelamente, en base a un supuesto acuerdo verbal, no escrito en ningún lado, Argentina tendría derecho a percibir un 3 % de los ingresos por la explotación del petróleo en el área en disputa, en la que los isleños percibirían un 9 %.
Pero no se trataba de una soberanía disminuida a un cuarto por parte de Argentina (3 sobre 12 %). Peor aún, ese supuesto pago a favor de Argentina era presentado por parte del RU, no como el pago de una regalía a un soberano, sino como una tasa de servicio ambiental. Por permitir que la actividad petrolera en torno de las Malvinas se asentara en el continente; y no en las islas, a las que los isleños pretenden mantenerlas libres de toda polución industrial. O sea no eran pagos a un soberano, sino a un basurero, condenado a vivir en la mugre.
Resulta evidente que ese convenio firmado a instancias del RU, a la que la presidenta Kirchner pretende regresar luego que su marido lo diera en el año 2007 por perimido, no era un convenio diplomático, sino un
convenio basura, típico de las relaciones carnales de esa época. Un miserable papel sin sentido y sin valor,
como el que un “okupa” fragua con la complicidad del mandatario infiel de la otra parte, para tratar de demostrar que tiene derecho a la usurpación. En este caso por parte del RU, para tener a mano un papel sin
sustancia, pero mecanografiado y con algunos garabatos como firmas, como para blandirlo ante los ojos del
mundo, frente la clara disposición de la resolución 31/49 de la ONU. Que insta a las partes a abstenerse de
introducir modificaciones unilaterales en las islas, hasta tanto se resuelva la disputa de soberanía.

Otro paso aún más atrás: el inusitado pedido de intermediación norteamericana

Pero como si esa vuelta a la denostada década de los ’90 no fuera suficiente, con motivo del paso de la secretaria de Estado Hillary Clinton por Buenos Aires, la Presidenta se animó a dar otro paso hacia atrás, hacia la década del ’80. En consecuencia, tratando a la Sra. Clinton con los honores de una jefa de Estado, como en los tiempos del Gral. Galtieri y el secretario de Estado Alexander Haig (a la que incluso llamo “presidenta”) se le ocurrió nada menos que ¡pedir la intermediación de los EEUU en la cuestión de Malvinas!
Como si tal intermediación en el pasado, encabezada por el mencionado Haig, nunca hubiese existido, ni
deparado los resultados decepcionantes que deparó. Respecto la cual el mismo Haig declaró posteriormente
que nunca había sido ni neutral ni imparcial. O sea que nunca había sido un mediador, por las razones ocultas
que más adelante se explica en profundidad. Su frase, que ahora es aún de mayor aplicación ante los sucesos del Medio Oriente, lo dice todo: “UDS SON AMIGOS, INGLATERRA ES UN ALIADO”. Y por eso el RU se impuso bélicamente en la guerra de 1982, en base a los suministros, y la estrecha colaboración en inteligencia satelital y de la otra brindada por EEUU.
Obviamente que nunca puede ser mediador imparcial, alguien que es parte del conflicto, por tener intereses
en el mismo. ¿Cuáles son los intereses de los EEUU en Malvinas? Además de los intereses geopolíticos están los intereses económicos de empresas norteamericanas interesadas en el negocio petrolero de Malvinas. Entre ellas se destaca el gigante financiero Blackrock, una empresa financiera global con sede en Nueva York, que es considerado en estos momentos el mayor fondo de inversión del mundo, cuyo CEO Laurence Fink es aportante al Partido Demócrata y a la campaña de Obama.
BlackRock tiene asociaciones estratégicas, tanto con el banco ingles Barclays, que Argentina absurdamente
designo como agente en la reapertura del canje de deuda; como con el JP Morgan & Chase Co propiedad de la familia Rockefeller, que como se verá mas adelante en detalle, está estrechamente vinculada con la cuestión de Malvinas, y canaliza muchas de sus inversiones a través BlackRock. En particular la división BlackRock World Mining Fund es el mayor inversor de de capitales británico-estadounidenses en minería. Y tiene vinculación directa o indirecta con las cuatro empresas inglesas que están explotando el petróleo en Malvinas: Borders & Southern Petroleum, Desire Petroleum, Falkland Oil and Gas, y Rockhopper Exploration PLC.
Como si fuera el poderoso cuerpo de una hidra de numerosas cabezas, Blackrock es:
- Accionista de Borders & Southern Petroleum,
- Accionista de Credit Suisse, que a su vez es accionista de Borders & Southern Petroleum,
- Accionista y socio de Barclays, que a su vez es accionista de Desire Petroleum,
- Accionista de Henderson Group, que a su vez es accionista de Borders & Southern Petroleum,
- Accionista de Allianz, que a su vez es accionista de Borders & Southern Petroleum,
- Accionista de HSBC, que a su vez es accionista de Desire Petroleum y asesor financiero de Rockhopper
Exploration PLC,
- Accionista de Falkland Oil and Gas,
- Accionista de RAB Capital, que a su vez es accionista de Falkland Oil and Gas,
- Accionista de Lloyds Bank, que a través de Scotish Widow es accionista de Falkland Oil and Gas,
- Los principales accionistas de BlackRock son Merrill Lynch con el 34.1% de las acciones, PNC Financial
Services con el 24.6%, y el Barclays PLC con el 19.9%. Merrill Lynch pertenece actualmente al Bank of
America, donde la familia Rockefeller tiene amplia influencia.
De tal manera el pedido de intermediación norteamericana formulado por la Presidenta, hace honor al dicho
de que la historia primero se escribe como tragedia, y luego como farsa, por parte de quienes no quieren
estar a la altura de ella.

La necesidad de una nueva visión e intelección del conflicto

La esencia del conflicto

En 1977 el diplomático Adolfo M. Holmberg escribió un libro con título ¿Cree usted que los ingleses nos devolverán las Malvinas? Yo no. En él decía premonitoriamente hace más de 30 años. "Son una colonia de población frustrada, una factoría de producción única y explotación monopolizada, una base naval abandonada, una estación logística vacía, un puerto solitario y una gobernación sin recursos y deficitaria, con un programa de obras que no se hicieron nunca y probablemente no se harán jamás. Pero Gran Bretaña insiste en mantenerse allí porque el secreto de su diplomacia no es otro que el codiciar el tesoro de petróleo yacente en la entraña de la cuenca sedimentaria austral".
En el año 1965 los derechos argentinos sobre las islas Malvinas se afianzaron extraordinariamente, con la
sanción de resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, que reconoció sus pretensiones. Y estableció que solo debía tenerse en cuenta “los intereses”, no “los deseos” de los isleños, rechazando así el derecho a la supuesta autodeterminación que ahora esgrime el RU. Seguidamente en el año 1968, la aspiración Argentina estuvo a punto de ser reconocida lisa y llanamente por el RU, con la firma del “Memorándum de Entendimiento” entre el vicecanciller del gobierno laborista inglés Lord Chalfont, y el embajador argentino en Londres Mc Loughlin.
En él, dando conformidad a lo resuelto en la resolución 2065 de la ONU, se estipulaba que a los efectos de
tener en cuenta los intereses de los isleños, ambos gobiernos promoverían de inmediato la libertad de movimientos y comunicaciones entre las islas y el continente. Y que “el gobierno del RU reconocerá la soberanía de la República Argentina sobre las Islas a partir de una fecha a ser convenida tan pronto como sea posible”.
Inmediatamente después de que se hubiere resuelto la divergencia entre ellos respecto como serían
asegurados los intereses de los isleños, y las salvaguardias y garan-tías ofrecidas por parte del gobierno argentino para ello. Se establecía finalmente que si no se hubiese alcanzado un arreglo definitivo en cuatro
años, cualquiera de los dos gobiernos podría convocar a una reunión de representantes especiales para reexaminar la cuestión.
Todo parecía marchar sobre ruedas para los intereses argentinos. Pero en ese momento, de la mano de los
conservadores ingleses, clásicos representantes del “Big Business” británico, hizo su aparición Su Majestad el Petróleo. Pero en su novísima y modernísima versión off shore (costa afuera), en una actividad que hasta
esos momentos se había circunscripto a tierra firme, o no mucho mas allá de su ribera. En ese año habían
comenzado las primeras prospecciones de petróleo en el Mar del Norte, con promisorias expectativas. Y así
el RU, que había participado en dos grandes guerras mundiales por el dominio del petróleo del Cáucaso y el
Medio Oriente, se encontró que ese recurso lo podía encontrar al alcance de la mano, en el mar que circundaba las viejas islas británicas.

La historia de Malvinas, impregnada de batallas por la energía y el petróleo

Y algo semejante podía suceder con las islas Malvinas. Que en el decurso de su historia bajo dominación inglesa, contaban con una profunda relación con la energía y el petróleo. Al haber sido ellas, primero, una muy importante base de carboneo; y luego, una muy importante base de petroleo de la Armada de Su Majestad Británica, que la historia argentina desconoce por completo.
La ocupación por parte del RU de las islas Malvinas en 1833, no solo estuvo motivada para el control del paso de Drake entre el Atlántico y el Pacifico. Ante la aparición de la máquina a vapor a principios de siglo, en esos momentos la Reina de los Mares enfrentaba un enorme desafío logístico. El de reemplazar el viento que impulsaba airosamente sus naves, en cuyo dominio los marineros de Su Majestad eran expertos, por el carbón, del que disponía a raudales en Gales. La solución virtuosa que encontró, fue desparramar con sus buques el carbón de Gales, acopiándolo en numerosas bases ubicadas estratégicamente en diversos puntos del planeta, entre ellas Malvinas (que además disponía la turba como sucedáneo energético del carbón) los que a su volvían cargados de materia prima indispensable para mantener en funcionamiento la maquinaria de la revolución industrial que encabezaba el RU.
Y a principios del siglo XX, la Armada de Su Majestad enfrentó un nuevo desafío en el mismo sentido, ante la necesidad de surtir a sus naves con petróleo en vez de con carbón, por la superior performance bélica que el petróleo confería a los buques de guerra. Por esa razón el RU con Winston Churchill, primero como secretario de Colonias, y luego como primer Lord de Almirantazgo, se lanzó desesperadamente a principios del siglo XX a buscar petróleo en la costa de todos los mares del mundo, para poder así surtir a sus naves eficazmente, directamente desde el yacimiento a las bodegas. Así comenzaron los hallazgos en el Medio Oriente, en Irán y el Golfo Pérsico, en el Cáucaso, en Malasia y… en Comodoro Rivadavia, en Argentina.
A la luz de ese fragoroso contexto mundial, y de la dependencia estratégica que mantenía entonces Argentina
con RU, el mito vernáculo del descubrimiento por casualidad del petróleo argentino en Comodoro Rivadavia
en el año 1907, cuando supuestamente se estaba buscando empeñosamente agua, requiere una revisión
integral. Lo cierto es que casualmente ese descubrimiento terminó abasteciendo de petróleo de contrabando
a las islas Malvinas, y solucionando la logística de la Armada Británica. Y lo mismo habría sucedido durante la guerra de 1982, en la cual la flota británica habría sido abastecida mediante los suministros de los buques
“time charter” que había alquilado la Shell británica a la petrolera argentina Astra. Compañía de capitales
supuestamente suizos que contaba con una larga, opaca y tortuosa trayectoria, casi desde los tiempos del
descubrimiento del petróleo en Comodoro Rivadavia. Y en 1982 contaba con yacimientos y una destilería allí, que casualmente se incendió inmediatamente después de finalizada la guerra.
No parece casual que al año siguiente de ese supuestamente causal descubrimiento del año 1907, la corona
británica emitiera la famosa Carta Patente Real que anexaba las islas Georgias, Orcadas, Shetland, y Sandwich a la colonia de las islas Malvinas. E incluía en esas posesiones a lo que entonces eran el Territorio Nacional argentino de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Supuesto error que recién fue enmendado en 1917, diez años después, pero que abarcaba lo que se conoce como la cuenca petrolífera Malvinas, que se extiende desde el golfo de San Jorge hasta dichas islas.
Las previsiones del RU y Winston Churchill se vieron premiadas poco después, al comienzo de la Primera
Guerra Mundial, cuando los buques de Su Majestad apostados en Malvinas, quemando presumiblemente
petróleo argentino, masacraron y echaron a pique a la flota alemana del Almirante Graf Spee, que todavía
quemaba carbón, y había intentado atacar las Malvinas. La batalla de Malvinas fue una de las batallas navales más importantes y sangrientas de esa terrible guerra, en la cual el Almirante Graf Spee y sus dos hijos, junto otros casi 1.900 alemanes terminaron en el fondo del Atlántico Sur.
Otro tanto sucedió con la batalla naval del Rio de la Plata, la primera batalla naval de la Segunda Guerra
Mundial, protagonizada por el acorazado de bolsillo bautizado Admiral Graf Spee, en honor del almirante
alemán cuyo cuerpo yacía en el Mar Austral. Jaqueado por la flota del RU apostada en Malvinas, al no poder reabastecerse con combustibles e insumos en el puerto de Montevideo, fue hundido por su capitán Langsdorff frente a las costas de esa ciudad, quitándose a continuación la vida.
La historia del mundo tuvo sucesos decisivos en Sudamérica, y particularmente en las Malvinas. Sin que los
sudamericanos nos percatemos de ello; y que desde hace mucho tiempo estamos globalizados sin saberlo.
Por caso la decisiva batalla de Malvinas al comienzo de la primera guerra mundial, fue un intento del alto
mando alemán de cambiar completamente el curso de esa guerra, mediante cortar la ruta del Nitro de Chile
que abastecía al RU del nitrógeno indispensable, y único en el mundo, para la fabricación de la dinamita, el
explosivo estratégico de aquella época.
Como Alemania había dado la sorpresa estratégica de obtener el nitrógeno del aire, la contramedida para
desbalancear definitivamente esa guerra, era cortar los abastecimientos de nitrógeno del RU. E invertir así la
estrategia bélica de bloqueo y guerra de trinchera, con la que el RU se había lanzado a la guerra, a la espera
de que Alemania agotara en pocos meses sus municiones por la carencia de Nitro de Chile. Winston Churchill impidió ese intento, mediante reforzar secretamente las islas Malvinas con los buques mas poderosos de la Armada británica; y mediante la superioridad de esas naves que quemaban petróleo… argentino.
En forma parecida, la campaña del Graf Spee al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, tenía por objeto
cortar el flujo de metales nobles y proteínas energéticas, que llegaban al RU desde el Pacífico y el Atlántico
Sur. En tal sentido, la neutralidad achacada a Argentina como de impronta nazifacista -propia de una visión
de los acontecimientos mundiales carente de sutilezas- produjo el concreto resultado objetivo, de asegurar
la llegada de esos vitales suministros al RU.
Además de la importancia de las Malvinas en la historia inglesa, existe entre estas islas y las islas británicas
singulares afinidades, geográficas y topográficas, en donde las primeras aparecen como un microreflejo de
las segundas. Además de compartir sus islas aledañas denominaciones parecidas, ambas están próximas a
grandes continentes. Ambas se encuentran en el 55 y pico de latitud; unas en el norte y las otras en el sur.
Ambas están compuestas por dos grandes islas separadas por un canal, denominado San Jorge en el caso de las islas británicas, y San Carlos en las Malvinas. Y ambas tienen planicies y suelos turbosos, ricos en carbono, y se encuentran rodeadas de petróleo; el oculto móvil de las guerras modernas que han asolado a la humanidad.

La estatura de los contrincantes y su evolución inversa

En 1975, tras realizarse en el Mar del Norte lo que se reputa la mayor inversión industrial en la historia de la
humanidad, al mismo tiempo que comenzaba a plantearse el nuevo Derecho del Mar, el RU puso formalmente en explotación sus yacimientos costa afuera en él. Obtuvo por primera vez petróleo británico, que tanto había buscado, y por el que tanto había peleado en los más remotos confines del mundo. La extracción de estas riquezas hidrocarburíferas descubiertas en torno a las islas británicas, permitió al RU resurgir de la aguda debacle en que se había hundido tras la perdida de su imperio después de la Segunda Guerra Mundial. En ínterin, el RU pasó del interés por llegar a un arreglo definitivo en la cuestión Malvinas, manifestado en el Memorándum de Lord Chalfont de 1968, a la ambigüedad, y luego a la agresividad. Al compás de los siguientes acontecimientos, entre los que hizo irrupción en el año 1973 la novedosa postura británica de reclamar el supuesto derecho a la autodeterminación de los isleños, a la par que el estallido mundial del precio del petróleo hacía posible la puesta en explotación de los yacimientos off shore:

•en el año 1969, petroleras canadienses y estadounidenses hicieron presentaciones ante el gobernador
inglés de las islas Malvinas, pidiendo explorar el mar que las circunda, quien las elevó al gobierno de Londres.
•en 1970 el RU encomendó a dos geólogos de la Universidad de Birmingham, Griffiths y Barker,
para que confeccionaran un informe preliminar respecto las posibilidades hidrocarburíferas de
Malvinas, cuyas conclusiones el RU mantuvo en reserva.
•entre 1971 y 1974 el RRS (Royal Research Ship) Shackleton realizo varias campañas de mediaciones
gravimétricas en torno de las islas.
•en agosto de 1973, el representante del RU ante la ONU efectuó una presentación ante el secretario
General, en la que prácticamente dio por inexistente la resolución 2065, sosteniendo
que “es fundamental que se reconozca el derecho de los isleños a la libre determinación y se les
permita expresar sus deseos al respecto”. Al mismo tiempo la crisis del petróleo por los acontecimientos
en el Medio Oriente, hacía subir los precios de este “como un cohete al cielo”, resultando
así comercialmente posible su extracción en los yacimientos costa afuera.
•en 1974 una nota aparecida en U.S & World Report refirió a la existencia de grandes depósitos
de petróleo en Argentina, y en particular en Malvinas, la que podría llegar a ser una “nueva Kuwait”.
•a principios de 1975, tras el procesamiento de la información recolectada por el RRS Shackleton,
los geólogos Griffiths y Barker presentaron un informe titulado “Geología circundante a las islas
Malvinas”, que el RU también mantuvo en reserva. Pero como consecuencia del mismo encomendó
a Lord Shackleton un estudio más amplio sobre el terreno.
•en ese año el geólogo Grossling publicó en el Geological Survey Bulletin de EEUU un artículo destacando
las amplias perspectivas petrolíferas de America Latina, y especial de la plataforma continental
argentina e islas Malvinas, estimando que podrían haber existencias de petróleo seis veces
superiores a las del mar del Norte.
•a la par agencias de noticias mundiales trasmitieron “los temores de una guerra petrolera entre
la Argentina y Gran Bretaña a causa de las presiones que sufre el Foreign Office para otorgar
permisos de cateos a empresas petroleras”.
•a fines de ese año se hundió inexplicadamente en el Mar de las Antillas la plataforma petrolera
Liberación, que YPF había adquirido para la exploración de la cuenca Malvinas. Desde el año
1970 en adelante YPF se había convertido en pionera en la exploración de petróleo costa afuera;
actividad que se procuró privatizar desde el Proceso Militar en adelante, y que decayó ostensiblemente
a partir de 1990, con los Acuerdos de Madrid y la privatización de YPF.
•el 3 de enero de 1976, día en que los isleños festejaban el aniversario de la usurpación, la misión
encabezada por Lord Shackleton llegó a Puerto Argentino, habiendo comenzado previamente el
buque de exploración RRS Shackleton nuevas exploraciones sobre el terreno.
•a mediados de enero, ante la insistencia de la postura de la diplomacia británica, de centrarse
solo en temas de cooperación económica en las Malvinas, considerando “estéril” hablar de la
soberanía de ellas, se produjo el retiro de embajadores por parte de Argentina y el RU.
•el 4 de febrero de 1976 se produjo el incidente entre el destructor argentino Almirante Storni, y
el RRS Shackleton, que había invadido aguas jurisdiccionales de Argentina, lo que motivo una intimación
y disparo de advertencia del Almirante Storni, que el Shackleton desoyó. Este incidente
fue magnificado por el RU, incluso con una presentación ante el Consejo de Seguridad de la
ONU.
•a mediados de 1976 Lord Sackleton entregó su informe a las autoridades del RU, destacando la
existencia de cuantiosos recursos pesqueros e hidrocarburíferos, en la extensísima región que
se extiende desde el Golfo de San Jorge hasta el Cabo de Hornos y las islas Georgias, que difícilmente
podrían ser explotados por parte de los isleños sin la cooperación Argentina.

La inexplicable debacle subsiguiente de Argentina

En forma coincidente con la constatación de esas enormes riquezas en torno de las disputadas islas, la Argentina con la irrupción del demencial Proceso de Reorganización Nacional, se hundió en una negra y aciaga noche de los tiempos, que fue el comienzo de su alucinante debacle como país, que hasta la fecha no parece haberse detenido. En cuyo decurso no dejó de hacer locura alguna, como si estuviese poseída por un maligno y destructivo demonio. La mera enunciación objetiva de los hechos es elocuente. Comenzó con una lucha fratricida entre guerrillas, militares, y paramilitares. Siguió con una “guerra sucia”, diseñada para fuerzas de ocupación, que las Fuerzas Armadas argentinas absurdamente la aplicaron internamente contra su propio
pueblo. Con la que se exterminó a una juventud comprometida, que es la sal donde se nutre la dirigencia de
un país, dejando a la par lacerantes heridas que aun no han cerrado. A continuación, motivada por el fallo del árbitro inglés en la cuestión del Beagle, vino el conato de una guerra de agresión contra Chile. Que seguramente habría colocado a Argentina en una situación peor que la de Irak, trayendo también como probable consecuencia que la cuestión de Malvinas se disolviera a favor del RU.
Seguidamente, como si Argentina transitara un túnel del terror, vino el endeudamiento externo y el crac en
dominó de centenares bancos, a la vista y paciencia de las autoridades de entonces, lo que hizo que las divisas obtenidas con el endeudamiento se evaporaran. Quedó como saldo una impagable deuda externa, que hasta la fecha condiciona y agobia a nuestro país. A la par una maligna política económica basada en un tipo de cambio atrasado, inaugurada después del intento de la guerra con Chile por el ministro Martínez de Hoz (y repetida varias veces posteriormente, por exigencia de los acreedores externos) propulsó un feroz industricidio, que partió el eje productivo del país, lo relegó a lugares secundarios desde el expectante puesto que ocupaba regionalmente, y transformó a una sociedad medianamente igualitaria y solidaria, en una fracturada fábrica de pobres, villas miserias, y exclusión. (Cabe apuntar que el ministro Martínez de Hoz recibió durante su infancia y juventud una selecta educación en el RU, por la que profesaba una abierta anglofilia, además de mantener parentescos políticos con la aristocracia inglesa. Durante su gestión como ministro del Proceso Militar prácticamente sustituyó a la cancillería en cuanto a las relaciones del Argentina con el RU. Y en particular en relación con la cuestión de Malvinas, razón por la que visito Londres en cinco ocasiones; la primera de ella poco después de haber asumido, en julio de 1976, para solicitar apoyo financiero. En una de esos viajes sobrevoló las flamantes instalaciones del Mar del Norte, en donde manifestó “estar impresionado por lo que allí se había hecho” y la “similitud de las condiciones con el mar patagónico”, propugnando en consecuencia en forma persistente una política de “cooperación” y no de “confrontación” por la cuestión Malvinas)
Cerrado ese episodio de la deuda, sobrevino en 1982 la guerra de Malvinas, la que con la derrota militar argentina, cambió radicalmente el statu quo de la región a favor del RU, con la instalación de la “Fortaleza Malvinas”.
El núcleo del derecho del RU sobre las islas pasó a estar condensado en la corta y contundente frase:
“ganamos la guerra”. (El canciller argentino Nicanor Costa Méndez, que fue el protagonista diplomático de esos acontecimientos bélicos, también recibió durante su niñez y juventud una esmerada educación en el RU, razón por la que también profesaba una abierta anglofilia, manifestada en sus repetidos viajes a Londres. Se desempeñaba además como presidente de la CGC (Compañía General de Combustibles) dedicada al tráfico de combustibles, propiedad de la familia Soldati y capitales supuestamente suizos. Costa Méndez también se había desempeñado como canciller en el año 1968, cuando se arribó entre Argentina y el RU al Memorándum de Entendimiento de ese año. Algunos expertos le reprochan que su inexplicable demora en expedirse al respecto, frustró esa oportunidad para Argentina.)
A continuación sobrevino una democracia renga, condicionada por golpistas militares, y los banqueros que
detentaban la deuda externa. La que por el peso de esta, a través de sucesivas hiperinflaciones y crisis bancarias, que hicieron que los argentinos repudien hasta a su propia moneda, terminó privatizando y extrajerizando a precio ruin todo el patrimonio colectivo de la Nación. En ínterin, la política se degradó por la promiscuidad entre negocios y la política, a un punto que no parece tener límites. Y al mismo tiempo se hundió en un salvajismo verbal, que imposibilita enteramente la creación de mínimos consensos.
Múltiples historiadores han indagado como el RU fue en las penumbras, un agente silencioso y discreto del
raudo crecimiento que tuvo nuestro país como apéndice del Imperio Británico durante un siglo. Y seguramente historiadores futuros indagarán que también podría haber sido un agente colaborante o determinante de nuestro inexplicable debacle como nación en los últimos treinta y cinco años, desde 1975 en adelante, ante la enorme magnitud del objeto de la disputa que está en juego.
Resulta obvio que ante la claridad de los títulos jurídicos que ostentaba Argentina en relación a las islas Malvinas,la única forma de inclinar ese conflicto a favor del RU, era contribuyendo a lograr la máxima debilidad por parte de Argentina, como en la que actualmente estamos sumidos. Contemporáneamente, con motivo del conflicto por el petróleo en el Medio Oriente, se habla mucho de la moderna “ingeniería de naciones” por parte de las potencias centrales. Las que también tienen la posibilidad de emplear esas capacidades de injerencia oculta, para la “reingeniería” o “desingeniería” de las naciones. Máxime si estas, como Argentina, no han estado ni están apercibidas de la magnitud del juego en las que están metidas, y las asechanzas que implica.
En donde nuestro socio estratégico dominante de un cuarto de siglo atrás; pasó primero a ser un viejo
conocido lejano; y luego un tenaz y decidido enemigo cercano, muy cercano, pero casi enteramente desapercibido.
En ese marco, no parece ser mera casualidad que la ONU sancionara el novedoso Derecho del Mar, precisamente durante la guerra de Malvinas 1982, otorgando un extensísimo dominio territorial sobre el mar, a quien detenta el dominio de sus riberas. De esta manera la modesta superficie de las islas de Malvinas, Georgias,Sandwich e islas del Atlántico Sur, le otorgó al usurpador de esas islas un inmenso territorio marítimo,de millones de kilómetros cuadrados, mayor incluso a la superficie de la Argentina continental, que además de su proyección antártica contiene ingentes riquezas.
Todos los intentos diplomáticos que se realizaron durante dicha breve y cruel guerra, tratando de impedir o
detener ese conflicto bélico, fracasaron estrepitosamente. Porque disimulados de una u otra forma, en ellos
se requería que las autoridades argentinas consintieran en la práctica, en la abrogación de la resolución
2065. Y aceptaran el derecho a la autodeterminación de los isleños, que le había sido negado al RU en la
Asamblea General de la ONU. Mas allá de la catadura y los hechos deleznables de las autoridades militares
de entonces, y de los garrafales errores en que incurrieron en relación con la guerra de Malvinas, es digno de
reconocer que en ninguna oportunidad cedieron ante ese requisito, aún a riesgo de tener que enfrentar una
catástrofe, tanto militar como personal y profesional, tal como les sucedió.

El relato inglés de la guerra de 1982 y sus graves contradicciones

El RU inmediatamente después de la guerra, se encargó de emitir el “Informe Franks”, que libró totalmente
de responsabilidades a sus autoridades, tanto en el periodo previo a la guerra, como en años anteriores. Este
informe nunca fue abordado críticamente por autoridades o gobiernos argentinos. Y menos aún refutado
con un contra informe. Salvo el casi absolutamente ignorado “Informe Rattembach” (CAERCAS) que en realidad estuvo dirigido contra las responsabilidades militares de las autoridades argentinas. En el que sin embargo quedó establecido:
que la fecha fijada para la ocupación por la Junta Militar argentina, “favoreció fundamentalmente
al enemigo”.
que las autoridades argentinas, quienes con la ocupación creían dar una “sorpresa estratégica”
al RU, fueron en realidad las sorprendidas, ante la inmediata reacción militar y diplomática
británica. Como si sus embajadores, naves, fuerzas militares (que venían de entrenar duramente
en Finlandia), y fuerzas de apoyo logístico, estuvieran a la espera de esa acción argentina.
que en el desarrollo de los hechos hubo de diversas maneras, una responsabilidad principalísima
por parte de la Cancillería encabezada por Nicanor Costa Méndez, quien se encontraba permeado por intereses petroleros. (El cual en los prolegómenos del conflicto y durante el desarrollo del mismo, quedó involucrado en el affaire judicial de la estafa de la “nafta adulterada”,que había estallado simultáneamente).
esas responsabilidades tuvieron directa relación con: el errado marco diplomático con que
se encaró el conflicto. Con el estallido del incidente de las Georgias, por la emisión por parte
de la cancillería de las “tarjetas blancas” que solo correspondían a las islas Malvinas. Y con el
facilitamiento mediante diversas maneras, de la emisión de la resolución 502 de la ONU, que
condenó la “agresión” Argentina y legitimó la reacción militar de el RU, etc.
que la exagerada reacción a favor de la ocupación argentina por parte de los grandes medios
argentinos, que euforizó a la población, obligó a las autoridades argentinas a cambiar el plan
“ocupar para negociar” (soberanía por petróleo), por el de “reforzar para obligar a negociar”.
(Cabe apuntar que semanas antes del conflicto, se había producido un abrupto cambio
en la composición accionaria y la dirección del diario CLARIN, con el desplazamiento de los
“desarrollistas”. Y que pocos días antes de la ocupación, había iniciado sus trasmisiones la
agencia de noticias DyN, creada y controlada por CLARIN y LA NACION. Pese al sustancial
apoyo que prestaron inicialmente a la recuperación de las islas, después de la derrota militar
los grandes medios iniciaron una aguda campaña de “desmalvinización” y desinformación
respecto el conflicto, que hasta la fecha continúa).
quedó así la mediación del conflicto en manos del secretario de Estado estadounidense
Alexander Haig. Quien invariablemente exigió la caducidad de la resolución 2065 y el reconocimiento
de la autodeterminación de los isleños, como única vía de salida diplomática al conflicto.
De esa forma, en base a la diligencia inglesa y a la inanidad intelectual y diplomática argentina, quedó establecido urbi y et orbi el relato, claramente a favor de la postura del RU, de la existencia de una sorpresiva “agresión” por parte de Argentina, seguida de la inexplicable postura por parte de sus autoridades, de desechar todas las oportunidades diplomáticas que se le ofrecieron para evitar la guerra.
Este sospechoso empeño por parte del RU de instaurar su “historia oficial” sobre Malvinas, fue completado
posteriormente con la intervención del notable servidor del Imperio, Sir Lawrence David Freedman, quien
fue distinguido con el cargo de Historiador Oficial de la Campaña de las Malvinas. En base a ello fue el único
historiador en el mundo que tuvo acceso a los archivos secretos de ella, sellados por noventa años. Como fruto de ello en el año 2006 publicó en dos volúmenes el libro “La historia oficial de la Campaña de las Malvinas”.
Freedman es profesor de estudios militares en el King's College de Londres, fue asesor de política exterior de Tony Blair, y miembro de la Comisión de Investigación sobre la guerra de Irak. Fue educado en los mas selectos colegios y universidades británicas, y ocupó cargos en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos y el Instituto Real de Asuntos Internacionales (Chatham House). Fue elegido miembro de la Academia Británica en 1995, nombrado Comandante de la Más Excelsa Orden del Imperio Británico en 1996, y Caballero Comandante de la Muy Distinguida Orden de San Miguel y San Jorge en el 2003. Claramente no se trata entonces de un historiador, sino de un caballero al servicio del Imperio como narrador de historias. La incongruencia de la “historia oficial” que publicó, que tampoco fue del agrado de los isleños, resulta patente, dado que si esa es la monda y redonda historia real ¡que esconden y que sentido tienen los archivos secretos de ella!

La trama oculta del conflicto anticipada públicamente por la prensa

En febrero de 1976, la cuestionada revista de la derecha e inteligencia militar argentina Restauración (Año I,
Nº 7, p. 17), sucedánea de la entonces prohibida Cabildo, publicó una extraordinaria nota con título “Las
Malvinas y el petróleo submarino”. En ella premonitoriamente se identificaba con extraordinaria precisión a
los instigadores del conflicto desatado en 1982, pronosticando el mismo seis años antes de que ocurriera.
Ella decía: “La cuestión de las islas Malvinas, tan cara al sentimiento argentino, ha tomado, según trascendidos muy verosímiles, un giro inesperado. Este nuevo cariz ha incrementado, si cabe, la trascendencia de la solución que se obtenga, porque, a la luz de esta circunstancia, puede comprometerse el futuro geopolítico y geoeconómico del país. Las reservas de petróleo ubicadas en la plataforma submarina que se extiende entre el continente y las islas son de tal magnitud, que la Argentina tendría asegurado su abastecimiento por mil años. El valor de tales reservas, a precios de hoy se elevaría a la suma de dos billones de dólares. Es decir, el país se encuentra, tal vez inopinadamente, con un capital que nadie, que sepamos, había incluido en el cálculo de posibilidades para su desarrollo.
Por supuesto, semejante riqueza no pasó inadvertida para los grandes inversores internacionales, que han propuesto diversas fórmulas para asociarse a la Argentina para la explotación de unos yacimientos de petróleo que, literalmente hablando, pueden cambiar su estructura económica y política, su equilibrio de poderes reales y las constantes de su política exterior. En el fondo del problema reside la gran cuestión de la soberanía nacional en la región comprometida y en la Antártida aledaña.”
“Las fórmulas de colaboración propuestas son opuestas y responden mas al interés del proponente que el nacional, si bien lo contemplan. Así por ejemplo, Inglaterra y Holanda, por intermedio de la Shell-Royal Dutch, ofrecen a cambio de la exclusividad de la explotación por un periodo de treinta o cuarenta años, la devolución de las islas.
El grupo Rockefeller ofrece, por la misma prestación, a través de la EXXON, el apoyo diplomático y militar de los Estados Unidos para recuperar las Malvinas. El primero de estos planes contaría con el apoyo de la Marina, pues se complementaría con la adquisición de naves de guerra; el segundo por Vignes en su oportunidad, y actualmente dos grupos: el de Vignes (López Rega) y el del Secretario de la OEA -Orfila- representado en el gobierno por el canciller Quijano, ambos con el apoyo de Kissinger.... Por las cifras manejadas, el interés despertado en el ámbito internacional, la trascendencia del proyecto que se adopte para el desarrollo argentino, todo lo que se diga es poco en orden a resaltar la importancia de esta cuestión para el futuro del país y su soberanía. Tal vez de ella dependa, en forma directa, la posibilidad de llegar a ser la potencia del año 2.000.”
La trama de los posteriores hechos de 1982, que más adelante se explicitan, parecen ser una síntesis de las
posturas antitéticas británicas y norteamericana, que como un oráculo daba cuenta Cabildo – Restauración
seis años antes. Por su parte la edición del semanario EL ECONOMISTA que apareció en los quioscos en la madrugada del viernes 2 de abril de 1982, con un gran título en su tapa, “MALVINAS: DÍA CLAVE” dedicaba una amplia cobertura a la cuestión. Y expresaba sobre el final, a la vera de un mapa de las “Cuencas Petrolíferas Marítimas en el Mar Argentino”, como era la diplomacia petrolera que iba a acompañar al hecho bélico de la recuperación de Malvinas por parte de Argentina:
“En los últimos días un tema ha agitado a la opinión pública argentina: el confuso episodio que siguió al desembarco de un grupo de ciudadanos para transportar rezagos de una industria ballenera situada en la isla San Pedro.
La adquisición había sido efectuada a una empresa de Edimburgo y databa en sus primeros contratos de
1979. Este hecho, que debería haber pasado desapercibido, se mezcló con el arrío de una bandera argentina y desmanes en las instalaciones de la compañía aérea LADE, en las islas Malvinas, por parte de ofuscados habitantes del lugar. La prensa británica, así como el Parlamento, desplegó una información que trataba de exaltar los ánimos al mismo tiempo que resultaba parcial. Como consecuencia, algunos parlamentarios reclamaron al Foreign Office, acusándolo de un juego dudoso. En ese juego entraba el buque Endurance de la Armada Británica, unidad que primero se pretendió vender al Brasil y luego ser sacada de servicio, para finalmente proteger las posesiones británicas que reclama la Argentina. Efectivamente el rompehielos Endurance marchó haca las islas Georgias del Sur, lugar donde comenzaron los acontecimientos.”
“En el campo diplomático este episodio marca un nuevo estancamiento de las negociaciones y una contestación seguramente negativa de la mecánica propuesta por Argentina en la octava ronda de negociaciones que se realizó a fines de febrero en Nueva York. Por otra parte el ministro de Asuntos del Exterior, Richard Luce aprovechó para decir en el Parlamento que la voluntad de los malvinenses será respetada. Hasta ahora, todo el esfuerzo argentino había sido para lograr que los intereses, no la voluntad de los isleños, fuese respetada. Es conocida la resistencia de los ocupantes de las islas a considerarse como parte de la República Argentina. Los rumores, alentados a veces por confusas declaraciones del Palacio San Martín, de que las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur serían recuperadas por la fuerza, dieron pábulo a mil conjeturas cuando se tuvo conocimiento de este hecho. También existe una idea circulante en el sentido de que todo el manejo de la opinión pública conduce a una decisión adoptada por ambos gobiernos de una “cesión aprobada por la fuerza” a cambio de negociaciones sobre la posibilidad de extraer petróleo en las cuencas malvinenses”.
Ese mismo día 2 de abril 1982, el diario LA NACIÓN, en un pequeño recuadro, con título “La toma de las Malvinas es un hecho”, reproducía un cable enviado desde Mendoza por TELAM: “Un periodista inglés, que asistió invitado a los actos de la vendimia -el 6 de marzo pasado- comentó en esa oportunidad, en rueda informal de colegas, que desde el 6 de febrero tenía conocimiento de que se iba a registrar “una invasión a las islas Malvinas”. Se recordó hoy aquí que el corresponsal de The Guardian, Jermi Morgan, dijo entonces a periodistas mendocinos que “estaba muy bien informado” sobre una invasión argentina a las islas. Dijo en tal ocasión que se trataba “de un hecho histórico, para el cual pedí que me enviaran a la Argentina”. Aseguró entonces Jermi Morgan que la toma de las Malvinas “es un hecho”, dejando pensativo a los colegas mendocinos”.
La otra cara de la moneda de ese “hecho histórico”, se encuentra en un cable de EFE, con origen en
Londres, radiado al cumplirse el primer aniversario de la ocupación argentina de Malvinas, publicado en el
diario TIEMPO ARGENTINO. El mismo decía: “El 2 de abril -hará un año el sábado próximo- el almirante Lewin, de la flota británica estaba cenando en Nueva Zelanda con el primer ministro Robert Muldoon, cuando se acercó discretamente su ayudante y le susurró al oído: “Ya han invadido”. El almirante Lewin, que iba a ser el jefe del estado mayor durante la campaña de Malvinas, no necesitó preguntar ”quienes” ni “donde”. Aseguran los británicos que desde hace diez años sabían que los argentinos proyectaban desembarcar en las Malvinas.
Un año después de aquella interrumpida cena, el almirante sir Terence Lewin ha revelado que la
Marina reactualizaba constantemente sus datos sobre la fuerza necesaria para prevenir o repeler aquel
previsible intento. Hoy se admite que el fantasma de Suez estaba presente en las discusiones sobre el
envío de la flota al Atlántico Sur, pero el almirante Lewin, que mantuvo estrecho contacto con Alexander
Haig -entonces secretario de Estado norteamericano- durante las negociaciones diplomáticas en las
que este aparecía como mediador, sostiene que, una vez puestas en marcha las naves, era inevitable
desalojar por la fuerza a los argentinos... A un año de aquellos hechos, están cicatrizando todavía las
heridas de la guerra -considerablemente mas profundas en el lado argentino- pero ya asoma en Gran
Bretaña una pregunta inquietante “¿Que hacemos con las Malvinas?”... En un artículo a ocho columnas
titulado “Un conflicto que solo acaba de empezar”, Barnett propone una arriendo de unos 25 años, durante el cual un gobierno local británico permitiría a los viejos isleños vivir todavía bajo la
administración del Reino Unido.” Y a las compañías petroleras multinacionales, la oportunidad de extraer
el petróleo que duerme allí “el sueño de los siglos”.

“El arte de la guerra es el engaño”

El semanario EL ECONOMISTA del 5 de julio de 1985, publicó un despacho de su corresponsal en Nueva York Harry Z. Bau, con titulo "Las raíces de la “Desinformatsia” - Desde Sun Tzu hasta los chiitas de Khomeini , el que terminaba refiriéndose a la guerra de Malvinas:
"Las raíces de la "desinfortmasia" son de origen chino muy antiguo. Se remontan al año 600 a.C., a las
enseñanzas del genial teórico militar Sun Tzu, autor del Arte de la Guerra... Las medidas expuestas en
el libro se basan en la "decepción", creación de falsas apariencias en aras de desconcertar y engañar al
enemigo... Para Sun Tzú, la acción de guerra se asienta sobre la finta y el disimulo. Las armas hay que
utilizarlas únicamente cuando no queda otra alternativa… Todo un capítulo está dedicado al empleo de
espías... el genial Sun Tzu había previsto todo: no hay nada nuevo bajo el Sol aun en el empleo de los
"topos", a quienes denomina "espías convertidos" aconsejando captar los agentes del enemigo... Al
final, algo sobre el tercer secreto de la Thatcher. El libro del chino tiene un interés especial para la historia
contemporánea argentina. Sun Tzu es mas estudiado en las academias militares británicas que
Von Clausewitz, venerado por la élite castrense argentina. Quizá, si Galtieri hubiera leído mas al chino
que al prusiano, habría habido distinto desenlace en las Malvinas."
Los conceptos de Sun Tzu, que tienen ya más de 2.500 años, son principios simples de una profunda sabiduría:
"Ofrece un señuelo para atraer el enemigo. Finge desorden y aplástale… Si tu oponente es de temperamento
colérico, trata de irritarle… Simula ser débil para que aumente su arrogancia... Atácale donde no está prevenido, aparece donde no te espera. Sacrifica algo que el enemigo pueda querer arrebatarte…
En situaciones enquistadas, deberás recurrir a la estratagema. En posición desesperada, deberás
combatir... Existen caminos que no deben ser seguidos, ejércitos que no deben ser atacados, ciudades
que no deben ser sitiadas, posiciones que no deben ser enfrentadas y ordenes del soberano que
no deben ser obedecidas… Si el campamento del enemigo está en un lugar de fácil acceso, está ofreciendo
un señuelo... Cuando se ve algunos soldados del enemigo avanzar y otros retroceder, es un engaño...
Comenzar haciendo bravatas, para después asustarse ante la cantidad de enemigos, demuestra
una suprema falta de inteligencia. No podemos formalizar alianzas con príncipes vecinos sin conocer
sus propósitos..."
Sun Tzu dedica el último capítulo de su tratado a El uso de espías:
"Cuando estas cinco clases de espías están todas trabajando, nadie puede descubrir el sistema secreto.
Esto se llama "la divina manipulación de los hilos". Es la facultad mas preciada del soberano...
Tener significa emplear los servicios de los habitantes de un distrito...
Tener significa usar los funcionarios del enemigo... deben ser buscados secretamente y comprometidos…
De esta manera podrás descubrir el estado de los asuntos en el país enemigo, averiguar los
planes que están siendo preparados contra uno y mas aún, perturbar la armonía y crear una brecha
entre el soberano y sus ministros..."
"Tener significa apoderarse de los espías del enemigo y usarlos para nuestros
propios propósitos...
Tener significa hacer ciertas cosas abiertamente con propósitos de engañó, y permitir que las informen al enemigo...
Finalmente, los son los que traen noticias desde el campamento enemigo... Todas la comunicaciones con los espías deben se llevadas "de la boca al oído"... No deben ser nunca conocidos por nadie; ni deben conocerse unos a otros. Cuando proponen algo importante, apodérate de sus personas o mantén en tu poder sus mujeres e hijos como rehenes de su fidelidad. Nunca les comuniques nada que no sea absolutamente necesario que sepan".
“ -Se sutil! -Se sutil! y usa tus espías para cualquier clase de trabajo.. Aunque el objetivo sea aplastar
un ejército, asaltar una ciudad, o asesinar un individuo, siempre es necesario comenzar por conocer
los nombres de los asistentes, ayudantes de campo, porteros y centinelas del general en jefe..." Los
espías son los elementos más importantes en la guerra, porque de ellos depende la capacidad de un
ejército para moverse... Un ejército sin espías es como un hombre sin oídos y sin ojos".
Quizás esa “divina manipulación de los hilos” de Sun Tzu pueda explicar hechos difíciles de comprender. Tales como la designación de un militar inepto como Menéndez, para gobernador de la plaza que iba a ser sitiada.
La designación de Astiz, cuestionado internacionalmente por violaciones a los derechos humanos, al
frente de una plaza que iba a ser capturada. La carga del Bahía Buen Suceso con los chatarreros de Davidoff, antes de que la Junta Militar decidiera su partida. Las bombas descalibradas que solo golpeaban como cascotes; o los torpedos de filoguiado que se cortaban, etc.
Pero hay interrogantes mas graves aun, que el civil medio ingles Roberto Roth, se apresuró a plantear en julio de 1982, en su muy oportuno libro de agitación política "Después de Malvinas QUE...?: "… la defensa de Malvinas era posible siempre y cuando se impidiera a la flota acercarse a las islas. Una vez que hacía pie en ella la batalla estaba perdida porque enfrentaba tropas profesionales y experimentadas con conscriptos recién horneados y oficiales sin experiencia de combate". (p. 19)
Criticaba además que no se hubiera emplazado una base aérea en Malvinas; el crucero "General Belgrano"
en Puerto Argentino; el portaaviones "25 de Mayo" en el Estrecho San Carlos; la falta de defensa antisubmarina en la Flota de Mar; la carencia de sistemas misilísticos y tanques descartables de combustible en los aviones de la Fuerza Aérea; la indefensión del Estrecho San Carlos, donde los ingleses realizaron el desembarco; la falta de ataque a esa cabecera de desembarco, etcétera, (p. 19 a 23), y otras tantas cosas mas inexplicables. En ese marco de guerra aeronaval la única sorpresa táctica que soportó el RU, fue el extraordinario e innovador desempeño de la aviación argentina, que a costa de muchas pérdidas humanas y materiales, complicó seriamente la aproximación de las fuerzas británicas a las islas y el desembarco de sus tropas.

Los inusitados cargos del informe Rattembach contra la cancillería argentina

En ese marco de desaciertos y escasos aciertos, resulta absolutamente inusitada la inacabable lista de cargos
que el previamente citado Informe Ratttembach (CAERCAS) acumuló contra el canciller Nicanor Costa
Méndez, los cuales inexplicablemente nunca recibieron publicidad y trascendieron en la prensa: "La actuación del Canciller en el Conflicto tuvo una importancia relevante y vital, ya que el objetivo político se lo obtendría, fundamentalmente, como corolario de una acción diplomática oportuna y eficaz… Se considera que le caben las siguientes responsabilidades:”
a) No adoptar previsiones para que los cargos -diplomáticos- claves estuvieran desempeñados por
funcionarios de idoneidad y experiencia
b) No apreciar debidamente la reacción internacional -ante- la ocupación de los archipiélagos
c) Producir, como resultado de la última ronda de negociaciones, un comunicado ampliatorio que
resultó inoportuno, además de imprudente por la velada amenaza de su contenido
d) Conducir inadecuadamente la crisis de las Georgias y contribuir a precipitar los efectos de aquella
e) Realizar el 2 de abril ante el Gabinete Nacional, una evaluación errónea acerca de la votación en
el Consejo de Seguridad
f.1) Dada la situación -con Chile- no asesorar sobre los peligros de abrir un segundo frente de conflicto
f.2) No asesorar ni clarificar las probables alternativas que podían derivarse como resultado de la
ocupación
f.3) No discernir adecuadamente la naturaleza de las relaciones entre Argentina y Estados Unidos,
induciendo decisivamente a lanzar la operación, en el convencimiento que esa potencia no permitiría
una confrontación bélica
f.4) No efectuar una apreciación y evaluación de la situación mundial con la profundidad necesaria
f.5) No señalar adecuadamente la capacidad diplomática del Reino Unido
f.6) Propiciar el adelanto de la invasión, lo cual fue el inicio de una serie de improvisaciones políticas
y militares que contribuyeron a la derrota propia
f.7) No evaluar la desfavorable situación ante el Consejo de Seguridad, y no producir hechos diplomáticos
posibles y necesarios para evitar la Resolución 502, que constituyó para Gran Bretaña
el respaldo jurídico y político
f.8) No enfatizar la advertencia de los Estados Unidos sobre el apoyo que brindarían a Gran Bretaña,
formulada el 1 de abril, y no resaltar este grave hecho a la Junta Militar teniendo en cuenta la
"relación especial" que unen a los Estados Unidos con Gran Bretaña
g) Adoptar durante las negociaciones actitudes y presupuestos efectistas y inconducentes
h) No haber asesorado ni conducido acertadamente las negociaciones, en las oportunidades concretas
que se tuvieron
i) No asesorar debidamente con respecto a la Resolución 502, sobre la conveniencia de su acatamiento,
para evitar una confrontación bélica en condiciones absolutamente desfavorables
“Sin perjuicio de lo expuesto, cabe señalar que esta Comisión recibió una denuncia -acompañada de documentación- que vincula a Costa Mendez con empresas multinacionales –petroleras- ..."(CAERCAS, pgfs 795 y 798).

Las bases para el lanzamiento de una nueva estrategia La imperiosa necesidad de un contra relato argentino

En concreto, la propuesta que específicamente se plantea es que, la única manera de cambiar totalmente el
enfoque actual del conflicto, construido en base al relato o la versión inglesa, es construir un contra relato que de una percepción totalmente inversa. Para el que como se vio, existen múltiples indicios, pruebas y evidencias, muchas de ellas públicas y notorias, demostrativas de que:
mucho antes de 1982, el Reino Unido había asumido como objetivo estratégico nacional
prioritario, no ceder las Malvinas bajo ninguna circunstancia, habiendo la guerra de 1982 favorecido
extraordinariamente esa postura.
el historiador y escritor inglés-estadounidense Huhg Bicheno (que perteneció al Servicio de
Inteligencia Británico (MI6) para el que trabajó en Londres y Buenos Aires) afirma en su libro
“Malvinas – Al filo de la navaja – La historia no oficial de la Guerra de Malvinas” p. 148, que el
secretario de Relaciones inglés Edward Rowlands admitió en el año 1976 que el RU había
quebrado los códigos cifrados diplomáticos y militares argentinos. Acontecimiento que no
tiene nada de extraordinario por parte del RU, dado que 40 años antes también había quebrado
los códigos cifrados del sistema Enigma de la Alemania Nazi; pero que revela el singular
interés que le suscitaba nuestro país.
acorde con esa proverbial capacidad de inteligencia, el RU no solo sabía acabadamente de
las intenciones de la cúpula militar argentina en forma previa al conflicto, sino que además
se comportó de manera deliberadamente provocativa para que esas intenciones se concretaran,
usando a los isleños como sebo y carne de cañón en su estrategia.
funcionarios y autoridades tanto del RU como de EEUU, se encargaron de inficionar en la
cúpula militar argentina, el “marco referencial absolutamente falso” con el que encararon la
acción. Basado en las premisas de que el RU no reaccionaría militarmente. Que aceptaría un
acuerdo basado en un canje de petróleo por soberanía. Y que EEUU se mantendría “hands
off”, priorizando su alianza con Argentina con motivo de la “guerra sucia” en America Central.
tanto el almirante Jorge Anaya, comandante en jefe de la Armada, y el jefe de la inteligencia
naval (SIN) contraalmirante Walter Allara, eran los mas firmes sostenedores de la postura de
la no reacción bélica inglesa, y que su único interés era el petróleo. Ambos habían sido agregados
navales en Londres, donde habían sido tratados con gran deferencia. También el flamante
presidente de la Nación y comandante en jefe del Ejército, Leopoldo Galtieri, había sido
tratado con gran deferencia en sus últimos viajes a EEUU, presentado allí como un general
“majestuoso”, con parecido con el Gral. Patton y sus heterodoxas estrategias.
dos meses antes del desembarco argentino en las Malvinas, arribaron a Argentina cronistas
ingleses para cubrir la “histórica” ocupación argentina que estaba por ocurrir. La que por
otra parte era tema repetido por parte de determinados columnistas en diarios argentinos.
En especial por parte del periodista español Jesús Iglesias Rouco, del diario LA PRENSA, quien
había recalado recientemente en Argentina tras verse obligado a abandonar España, por su
plagios en inconductas periodísticas.
el almirante al mando de la expedición británica, John Woodward, afirmó en sus memorias
que su campaña de cien días empezó el 26 de marzo de 1982, una semana antes de que Argentina
recuperara las islas.
el gobernador argentino de las islas, Gral. Mario Benjamín Menéndez, testimonió que las directivas
de la operación, no tenían previsiones militares con posterioridad a la recuperación de las islas, porque la diplomacia iba a tener un papel central, y había que estar dispuesto a hacer grandes concesiones en cuanto a explotación conjunta del petróleo.
el hundimiento del crucero General Belgrano por un submarino nuclear, coincidente con la
última propuesta de paz del mediador Alexander Haig canalizada a través del presidente peruano
Beluande Terry, fue un hecho de “terrorismo de Estado internacional”, tendiente a demostrar a la cúpula militar argentina lo que podría suceder ante la negativa de no aceptar anular la resolución 2065, y reconocer el derecho de autodeterminación de los isleños.
diez días después de finalizada la guerra el Gral. Haig fue desplazado de su cargo de secretario de Estado, al descubrirse en el Senado de EEUU que había mentido y falseado en los informes de su mediación, respecto las contrapropuestas recibidas por parte de Argentina.
Tanto Haig, quién acaba de fallecer, como Lord Carrington, ex ejecutivo de la SHELL y canciller inglés, que renunció poco después de la ocupación de las islas por parte de Argentina,
por supuestamente no haber previsto ese evento, eran integrantes de la consultora Kissinger Associates Inc.
el subsecretario de Estado Thomas Enders, que visitó Buenos Aires semanas antes de la ocupación, quien habría asegurado a la cúpula militar argentina el “hands off” por parte de EEUU, también era integrante de dicha “consultora estratégica”, en calidad de experto en temas petrolíferos.
Henry Kissinger es desde su juventud, el inveterado mentor y asesor estratégico de los intereses Rockefeller. Y primero como Consejero de Seguridad, y luego como secretario de Estado del presidente Nixon, fue el artífice de que, como consecuencia del conflicto árabe israelí, el precio del petróleo en 1973 se multiplicara por veinte. Este inusitado aumento fue el que posibilitó la extracción del petróleo descubierto en el Mar del Norte, y en las inhóspitas regiones de Alaska. Kissinger prestó un firme apoyo al golpe militar de 1976, instando a los militares argentinos “hacer rápido” su faena en la guerra sucia. Luego durante su visita a Buenos Aires durante el Mundial de Futbol de 1978, fue uno de los principales instigadores a que Argentina
iniciara una guerra de agresión contra Chile.
El enunciado de este indispensable contra relato, igual que el “Informe Franks” inglés, debería estar a cargo
de una comisión investigadora en el Congreso, la que debería reunir todos los profusos antecedentes existentes al respecto. Que permiten narrar una historia muy distinta a la “historia oficial” de la guerra de 1982 urdida por el RU. En donde en la realidad, mediante la perfidia dirigida contra argentinos e isleños, condenada por la convenciones de Ginebra, el RU logró una victoria militar, que ahora articula como núcleo de sus pretensiones respecto a la disputa por unas islas henchidas de petróleo.
En tal sentido es notable que los dos hechos más trascendentes en la historia reciente, que cambiaron el curso de Argentina, como lo fueron la guerra de Malvinas y la deuda externa, nunca hayan sido escudriñados
por el Congreso. Como si los representantes del pueblo desconocieran enteramente la trascendencia y claroscuros-más oscuros que claros- de esos hechos cruciales. Es hora de que el Congreso, y la enorme fuerza laboral e intelectual desaprovechada que dispone, se ponga a la altura de ellos.

La necesidad de levantar el inútil secretismo argentino y el ultra secretismo inglés

Junto con la emisión de ese indispensable informe, el gobierno nacional debería abandonar el secretismo en
que se ha empeñado en mantener a la cuestión. En lo que parece ser un recurso, que más que esconder secretos, oculta la orfandad de ideas y de medios con que cuenta la cancillería, según ya se vio. Su ejemplo reciente fue el informe secreto brindado a los diputados por parte autoridades de la Cancillería, con motivo del dictado del decreto 256.
Abandonado ese inútil secretismo, que en nada le sirve a Argentina, dada la claridad de los títulos que ostenta y su reconocimiento internacional, y la buena fe y hasta ingenuidad con que ha actuado, el paso subsiguiente sería desafiar al Reino Unido, a los efectos de la clarificación y resolución de esa disputa ante los ojos del mundo, a que abra por su parte íntegramente sus archivos reservados, protegidos por la ley de Secretos Oficiales, sellados inmediatamente después de la guerra por noventa años por venir. Indudablemente que si su información se ha negado a varias generaciones futuras, es por que esos archivos esconden aspectos que pueden ser irritativos, e incluso decisivos, para inclinar la opinión pública de manera inconveniente para el RU. Máxime en una era posmoderna, en la que con motivo de la agudización de los fenómenos comunicativos, cada vez hay una mayor demanda de transparencia por parte de los gobernados hacia quienes gobiernan.
Después de haber sido derrotados militarmente, desmanteladas nuestras fuerzas armadas, y desarticulado
nuestro país por nuestra inexplicable debacle, el único resto que tenemos para poder dar batalla y hacer que
cesen las operaciones en nuestra contra, es la inteligencia, y la fuerza moral de la verdad. A la que alguna vez
tendremos que recurrir, pero sin querer sectorizarla en el ahora o en el ayer. El que mira el pasado, ilumina
el presente, y el futuro advierte.
Lógicamente ese desafío moral, basado no en la fuerza militar y su capacidad disuasiva de hacer daño, sino
en la fuerza de la verdad y su capacidad de iluminar los hechos mas recónditos, debe ir acompañado de otras medidas contribuyentes y acordes, propias de un país digno e independiente, que pacíficamente pretende forjar su propio destino, en absoluta armonía con sus estados vecinos. En consecuencia esta nueva estrategia respecto a Malvinas y el Atlántico Sur debe de entrada, ir acompañada de un amplio consenso interno, y del afianzamiento de la conciencia y participación popular.
En tal sentido esperemos que la nueva ley de medios revierta el agudo y suicida proceso de desmalvinización, en el que –inexplicablemente- se empeñaron los grandes medios y multimedios argentinos, después de la derrota militar. Basta hoy recorrer la pagina de los grandes diarios, para encontrar que en ellos solo aparece la opinión de los “realistas periféricos”, que nos aconsejan ser muy pacientes y practicar la cooperación, como si en vez de estrategas internacionales, fueran consejeros espirituales. O la opinión de los diarios y analistas británicos, que lógicamente están muy lejos de pensar en función de los genuinos intereses argentinos.
En este año del Bicentenario, el Pueblo debe saber de que se trata, y la dirigencia estar a la altura de este
nuevo desafío, igual que 200 años atrás.
Obviamente, también resultará indispensable instaurar una política económica interna, acorde con los objetivos nacionales. Y romper de una vez por todas con las dependencias financieras en la que nos atrapó la deuda externa que supimos conseguir, en vísperas de la guerra de Malvinas de 1982. Y a la par terminar con la incongruencia de la igualdad de trato a las empresas el RU, en base a una supuesta bilateralidad, que en Malvinas está expresamente negada, al ser un territorio cerrado para los argentinos; y que en la práctica en el resto de los dominios británicos no existe. En este sentido, conforme el aserto oriental de que toda desventaja reporta una ventaja y viceversa; Argentina en esa bilateralidad falsa, asimétrica y desventajosa, se
encuentra en una situación ventajosa, al carecer totalmente de inversiones en territorios británicos, siendo
enteramente inversa la situación del RU.

Los objetivos inmediatos y subsiguientes y los medios para alcanzarlos

Las acciones e iniciativas en lo inmediato, deberían estar dirigidas a lograr que el RU cese enteramente en su
pretensión actual, de poner en explotación el petróleo en el territorio marítimo argentino bajo su posesión.
Argentina a esta altura de su debacle y en el año del Bicentenario, necesita de una vez por todas reequilibrar
la situación en el Atlántico Sur. Siendo esta una situación sumamente propicia para un contragolpe, ante el
desequilibrado avance ingles en la explotación del petróleo, en abierta violación al mandato de la ONU. Esto
solo será posible con una dirigencia renovada, que como dijo el antiguo estratega chino Sun Tzu, “en la hora
del triunfo no trepide ante el peligro”. Sabiendo que en este mundo que se multilateriza aceleradamente, ofrecerá a Argentina alternativas mejores a las que eventualmente se cierren por asumir esa digna y soberana
postura.
Y en lo mediato las acciones e iniciativas deberían estar dirigidas a lograr que el RU se avenga a discutir plenamente la soberanía sobre esos territorios, a la luz de los mandatos de la ONU.

Posibles iniciativas a nivel nacional:

Reafirmar la vigencia efectiva de la Cláusula Transitoria 1ª de la Constitución Nacional.
Informar de manera adecuada y masiva a la ciudadanía. Vigencia efectiva del Derecho a la información.
Denuncia y revisación de los seudos “Tratados de Madrid” del año 1990 por parte del Congreso. Este
hoy reclama la facultad de legislar sobre las reservas del BCRA, pero en veinte años no dijo nada respecto
su autoridad para declarar la guerra o hacer la paz, y proveer a la seguridad de las fronteras.
Autoridad que delegó en el canciller Domingo Cavallo, que luego como ministro de Economía, también
se arrogó la facultad del Congreso de arreglar la deuda, con los resultados por todos conocidos.;
pese haber sido uno de los principales responsables de la existencia de ella. La militarización que ha
producido el RU en el Atlántico Sur debe ser uno de los fundamentos para la denuncia por incumplimiento
de los pseudo acuerdos de Madrid de 1990.
Denuncia del acuerdo de pesca con el RU. Desarrollo de una política de pesca orientada a capturar el
máximo recurso disponible racionalmente en las aguas territoriales indisputadas.
Denunciar el Tratado de Protección Reciproca de Inversiones con el RU ley 24.184, declarando su nulidad, por la inexistencia y simulación de una bilateralidad inexistente.
Apercibir al RU del revocamiento de todas las concesiones petroleras y mineras en territorio argentino,
que estén en manos de empresas o súbditos británicos, o de asociados con estos, si persiste en
su actitud de extraer el petróleo argentino que está en territorios bajo su posesión.
Suspensión indefinida de la reapertura del canje de la deuda en monedas denominadas en Euros y
Libras Esterlinas, si el RU persiste en esa actitud, con apercibimiento de que además el pago de la
deuda performing en esas monedas será consignado en una cuenta especial, para indemnizar al país
por la indebida extracción de recursos no renovables.
Dictado de una ley estableciendo severas sanciones a empresas o ciudadanos integrantes de la Comunidad
Británica de Naciones que intervengan en actividades economicas en territorios en disputa
de soberanía con Argentina.
Inmediata anulación del contrato celebrado con la banca Barclays y con el Deutsche Bank, el que
también tiene inversiones en forma indirecta en petroleras inglesas con concesiones en el territorio
de Malvinas.
Crear el Ministerio de Intereses Marítimos y del Atlántico Sur o secretaria de Estado con rango Ministerial, con competencia específica para todas las cuestiones del Atlántico Sur, Malvinas y Antártida;
plataforma continental, recursos del mar renovables y no renovables. Crear un cuerpo de profesionales
interdisciplinario: juristas, científicos del mar, geólogos, pesca, economía y finanzas, economía y
finanzas, transporte internacional, medio ambiente, analistas en geopolítica y geoeconomía, sociólogos,
analistas en geoestrategias y consejeros militares.
Reforzamiento sustancial de la Prefectura Marítima y Armada Argentina para hacer efectiva su autoridad
en el Mar Argentino. El reequipamiento de ella debería deparar a la par una sustancial reactivación
y modernización de nuestros astilleros. Inmediata puesta en marcha del proyecto de construcción
de las POM (Patrulleros Oceánicos Multipropósitos) en los Astilleros Tandanor – Alte. Storni.
Recuperación plena y autónoma de nuestra capacidad antártica, disminuida casi en un 90 %, con la
pérdida del Transporte Polar Bahía Paraíso en 1989, y el incendio del Rompehielos Alte. Irizar en
2007.
El renovado consenso a nivel nacional, debe permitirnos avanzar con una nueva estrategia política a nivel
regional e internacional. Esa nueva estrategia política debe repensar una ofensiva diplomática a nivel externo,
en todos los ámbitos internacionales, regionales y multilaterales. Esta ofensiva diplomática debería ser
sostenida con todos los elementos con que cuenta el Estado Nacional, para coadyuvar a dicha finalidad, recuperando otros elementos necesarios para tal fin.

Posibles iniciativas a nivel regional e internacional:

Declarar la disposición del Estado Argentino para la desclasificación de toda la información y documentación existente vinculada con la cuestión de Malvinas, incluidos los de la guerra de 1982; en la
medida que en paralelo y simultáneamente el RU y los EEUU tomen igual disposición con relación a
sus archivos en torno las mismas cuestiones.
Efectuar inmediatamente una formal presentación ante el secretario de la OEA a los efectos de obtener
un compromiso de todos los países de la región, para negar totalmente ayuda desde el continente
a la pretensión del RU de explotar el petróleo en el Atlántico Sudoccidental.
Efectuar un formal pedido de intervención por parte del secretario de la ONU, para que sea parte en
la cuestión de la disputa de soberanía, pidiendo que emplace formalmente al RU a iniciar negociaciones,
y poniéndolo en mora en caso de que no lo hiciera, conforme los antecedentes de la isla africana
de Mayotte.
Crear las condiciones jurídicas y políticas para retornar la cuestión Malvinas al seno de la Asamblea
General de las Naciones Unidas, sin acotarla a la discusión en el Comité de Descolonización. Para esto
habría que generar las condiciones necesarias, tarea que llevara tiempo y constancia.
Generar entre nuestros principales socios latinoamericanos, especialmente los del Cono Sur, Chile,
Brasil, Paraguay y Uruguay, las condiciones para que tomen la cuestión Malvinas como una cuestión
estratégica regional, equiparable por ejemplo, a la cuestión de la Amazonia, generando los instrumentos
colectivos necesarios para la defensa de los mencionados intereses regionales.
Denunciar nuestra condición de “Aliado extra OTAN”, por no contar desde su instrumentación con
beneficio alguno al respecto, manteniendo absurdamente por contrario una condición de aliado con
un integrante principal de dicho bloque militar, con el cual sostenemos nuestra única disputa de soberanía
territorial, que este ilegalmente usurpa, con ocupación militar permanente, y presencia disuasiva
de tropas. Como extensión de ese grotesco, ahora el RU unido propone ceder dichas bases a
la OTAN, pasando a ser así nosotros, aliados de la fuerza de ocupación de nuestro territorio.
Generar las condiciones ante la OEA, para revisar el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca).
Como colofón de estas posturas tendientes a dar un nuevo enfoque al desafío histórico que enfrentamos en
relación al conflicto de Malvinas, solo cabe repetir las gastadas estrofas de los “Consejos del Martín Fierro a
sus hijos”:

Los hermanos sean unidos,
Esta es la ley primera.
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de ajuera.

Mario Cafiero – Javier Llorens

Marzo de 2010

viernes, 19 de febrero de 2010

A cuántos hay que matar


Queridos amigos, en los próximos días estará a la venta mi nueva novela. Se trata de un policial que estuve escribiendo en los últimos tres años.

Es la historia de una venganza pero también mucho más que eso. Puede leerse como una reflexión sobre la justicia por mano propia, el poder, la impunidad y la ambición.

La gacetilla de prensa de la editorial reza que “como en los mejores ejemplos del género policial, esta novela se hunde en los rincones más oscuros de la sociedad hasta lograr un retrato impiadoso de la condición humana. Y no persigue el triunfo de la justicia sino revelar el entramado de locura y violencia que los hombres son capaces de urdir”.
Wow!!, eso dice. Bien, los lectores dirán mejor.
Antes que en ningún otro medio, en exclusiva para los visitantes del blog, va el primer capítulo de A cuántos hay que matar (Editorial Alfaguara).

 Reynaldo Sietecase

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–¿A cuántos hay que matar?

La pregunta quedó flotando en la habitación, igual que una voluta de humo.

El hombre de cabello canoso y largo se recostó en el sillón. Como si la simple brutalidad del planteo lo hubiese empujado contra el respaldo. Las líneas de su cara se endurecieron. Se acomodó la corbata con un movimiento nervioso, casi un golpe de mano sobre el nudo. Luego meneó la cabeza, asintiendo levemente, como un alumno aplicado que acaba de recibir una explicación esclarecedora. Y en cierto modo era así: al fin aparecían, con toda crudeza, las razones profundas que habían llevado a alguien como él –un profesional respetado en todo el país, un empresario próspero, un buen católico– a reunirse con un asesino.

–Perdóneme, no quisiera ponerlo en esos términos –susurró, hundido en su asiento. Apenas soltó la frase se arrepintió: estaba ensayando una disculpa y eso le desagradaba. Era evidente que no estaba acostumbrado a realizar ningún ejercicio de humildad.

El hombre de impecable traje negro ni se inmutó. Apenas quebró el labio en un gesto semejante a una sonrisa.

–Como quiera. Pero necesito saber con exactitud de cuántas personas se trata, señor Bauer. Usted debe comprender que necesito saber cuánto pesan las sandías si es que voy a ser el encargado de subirlas al carro –replicó, con frialdad.

El ingeniero Federico Bauer cerró los ojos y por un instante eliminó a su interlocutor. La imagen de su hijo Alejandro irrumpió detrás de sus párpados con la sonrisa desplegada: “Viejo, me voy para lo de Vicky y después al cine”, gritó. “No vuelvo tarde”. El ingeniero recordó con precisión el golpe de la puerta de calle al cerrarse y su hijo se esfumó. Con ese sonido su conciencia volvió a la habitación. Ahora, desde una foto enorme ubicada sobre la chimenea, Alejandro lo miraba. Sintió una puntada en la boca del estómago. La úlcera era una de las tantas marcas que le había dejado en el cuerpo el asesinato de su hijo.

Al señor Bauer no le gustaba Mariano Márquez. Ese hombre sereno de aspecto inofensivo, con modales amables y estudiados, irradiaba malicia. Su historia era inquietante. Había pasado quince años en prisión condenado por homicidio. Un delito que negó en todas las instancias judiciales. Pero eso había ocurrido hacía mucho tiempo. Ahora Márquez era uno de los abogados penalistas más respetados y requeridos del país. Salvo algunos periodistas especializados, y cada vez con menos insistencia, nadie le recordaba su pasado de cárcel y muerte.

Apenas se lo recomendaron, Bauer preguntó con sincera ingenuidad: “No entiendo, ¿cómo me puede ayudar a mí un tipo así?” Su asesor legal fue categórico: “Si de verdad está dispuesto a todo, Márquez es el único que puede arreglar las cosas de manera definitiva. Su acceso a las dos culturas, la jurídica y la carcelaria, le permite actuar con eficacia única. Se mueve dentro y fuera de la ley con la misma naturalidad. Tiene un misterioso paraguas de cobertura política, a tal punto que nunca volvió a tener problemas con la justicia. Además hace un culto de la discreción. Es una garantía”.

El ingeniero disipó su preocupación renovada y volvió de sus pensamientos. De todas maneras, se tomó unos segundos para contestar:

–Son tres –pronunció con un hilo de voz, para luego levantar el tono hasta convertirlo en grito–: ¡Tres, tres, tres… Tres malditos hijos de puta! ¡Y quiero que los mate!

Ya estaba dicho.

Pensó que ahora, que había conseguido darle forma verbal a su deseo, todo sería más fácil. Pero no. El tipo seguía mirándolo fijo, como si no lo hubiese escuchado.

–Quiero que los mate a todos –repitió Bauer con firmeza y mirándolo a los ojos.

–Si paga lo que voy a pedirle no habrá ningún problema –lo tranquilizó Márquez–. Lo que usted exige no es algo tan extraordinario como parece. Se mata por dinero en todos los rincones del planeta, todos los días, a cada hora, y eso ocurre desde que el mundo es mundo. Es más, algunas estadísticas indican que uno de cada diez homicidios se concreta a partir de “un pedido”. En definitiva, lo que quiero decirle es que se trata de un negocio como cualquier otro, solo que varía según las características de la víctima, la calidad y cantidad de los ejecutores… y, claro, la importancia de la persona que encarga la tarea.

Márquez hablaba como si fuese un profesor dictando un seminario en la facultad de Derecho de la Universidad Católica:

–Los jueces lo denominan homicidio calificado por promesa remuneratoria. En la Argentina se registran tres tipos de ejecuciones por encargo: las familiares o pasionales, las vinculadas con ajustes de cuentas, en general entre bandas de delincuentes, y las llamadas eliminaciones profesionales. Su encargo, estimado señor Bauer, escapa a esos parámetros. Diría que es una operación especial, y por esa razón requiere de una arquitectura a la medida de su deseo. Si no fuese así, yo no estaría aquí.

–En este punto estamos de acuerdo: hay que minimizar los riesgos, no quiero ninguna sorpresa –alcanzó a explicar el empresario, un poco menos tenso.

El abogado dejó su relato en suspenso, exhibiendo un gesto de malestar en la cara. Una mueca estudiada, tal vez imperceptible. Tal vez no. Sabía que dominaba la atención de su interlocutor y por eso jugaba al límite en este primer encuentro con el empresario. Por fin abrió una libreta, sacó del bolsillo interior del saco una lapicera fuente plateada y, como si estuviese listo para apuntar detalles importantes, volvió a hablar:

–Antes de proseguir, necesito que me cuente qué pasó con su hijo.

El empresario se quedó como hipnotizado, sin logar articular palabra, mirando sin ver al abogado, a quien ya habían advertido sobre los silencios en los que caía Bauer cada vez que evocaba a su hijo. Márquez –o M, como lo llamaban amigos y enemigos desde la época del presidio– conocía en detalle, por la prensa y el archivo que le habían preparado sus colaboradores, los sucesos que habían empujado a ese hombre atildado y poderoso a su encuentro. Pero se consideraba un profesional y quería escuchar la historia de boca de su nuevo cliente.

Notó que una sombra de duda atravesaba los ojos del ingeniero. “Por más que no quiera recordar, tendrá que hacerlo; si este miserable me contrata es justamente porque no puede olvidar. Las cosas nunca son al revés”, pensó, y volvió al ataque.

–Señor Bauer, usted vivió todos estos años esperando este momento. Aunque le duela, tiene que contarme todo.

Esta vez el doctor Márquez utilizó un tono paternal aunque sin la más mínima piedad por el hombre que, ahora sí, se revelaba consternado. Y quizá por esa razón permanecía en silencio y con la vista clavada en el piso.

–Tengo entendido que los asesinos de su hijo están presos… ¿Para qué matarlos? –lo provocó el abogado–. No creo que exista mayor castigo que las cárceles de este país desquiciado.

Y funcionó. Fue como si Bauer hubiese despertado de un sueño. Se incorporó de un salto y exclamó:

–¡Pero qué mierda me quiere decir! ¡Estuvieron presos pero van a salir! ¡Me dijeron que van a salir! Usted sabe mejor que yo que hay jueces que están más cerca de los delincuentes que de las personas decentes.

Márquez recordó su propia historia. Había estado en prisión nueve años bajo proceso, y luego seis años más cuando finalmente lo sentenciaron. Casi media vida de infierno por un crimen que nadie pudo probar y que él sólo admitió bajo apremios ilegales. Una declaración sin valor pero que terminó por decidir al juez. Estaba convencido de que la justicia era un dibujo borroso. Maleable. Con todo, el escándalo tuvo consecuencias más duras que los años de cárcel. Su ex esposa lo repudió públicamente y su único hijo consiguió una autorización judicial para cambiarse el apellido, una carga deshonrosa que no estaba dispuesto a soportar. Desde hacía diez años vivía fuera del país y, a pesar de sus ruegos, el muchacho nunca aceptó volver a verlo.

Cuando Márquez recuperó la libertad lo había perdido todo. Hasta sus amigos más íntimos lo evitaban. Tuvo que demandar al Colegio de Abogados para que levantara la suspensión de su matrícula. Pero cuando nadie lo esperaba, cuando su historia se había sumergido en el inexorable río del olvido, la bestia resucitó. Él mismo lo definía con esas palabras: “la bestia resucitó”. Como Lázaro, pero sin el aliento divino de Jesús. En cinco años, a fuerza de talento y tenacidad, Mariano Márquez obtuvo más prestigio profesional y dinero que el conseguido antes de caer preso. Sólo le fue imposible recuperar el tiempo y los afectos. Estaba mutilado pero, a la vez, se sentía poderoso. Nadie más volvería a jugar con su vida. Ahora era él quien manejaba la baraja.

–Perdóneme, ingeniero, ¿visitó alguna vez una cárcel?

–Hay lugares más terribles que una prisión, doctor Márquez –replicó–. Hay abismos más profundos que la falta de libertad. Y hay castigos ante los cuales las penurias del cuerpo son como caricias. Pero no voy a rendir examen de pureza frente a usted. Los asesinos de mi hijo van a salir en libertad. ¿Entiende lo que eso significa para mí?

A Márquez le molestó la cita de Borges contrabandeada en la admonición de Bauer. “No voy a rendir examen de pureza ante impuros”, solía decir el escritor. Estuvo tentado de apuntarse en voz alta la captura de la frase, pero se contuvo. Durante unos segundos eligió las palabras que iba a pronunciar.

–Es verdad. Por lo que pude averiguar van a salir. Pero su liberación es irreprochable, cumplieron parte de la condena y la ley los autoriza a gozar de libertad condicional. Eso quiere decir que están pagando por lo que hicieron… ¿No le parece suficiente? –volvió a provocarlo.

El señor Bauer ya no ocultó su ira:

–Mire, doctor. Lo único que sé con total certeza es que mi hijo salió una noche de mi casa para ir al cine con su novia y terminó con un balazo en la nuca. Sé también que antes lo amordazaron, lo humillaron y lo golpearon. Y que los hijos de puta que le hicieron todo eso están por salir en libertad. ¿Sabe una cosa? No lo voy a permitir. Con o sin su ayuda, no lo voy a permitir.

Hizo una pausa. Los ojos se le llenaron de lágrimas. Luego volvió a atacar:

–Usted es abogado y sabe muy bien que la justicia no tiene nada que ver con la cantidad de años de prisión… Estos mal paridos no solo me quitaron a mi único hijo; también se dieron el lujo de extorsionarme desde la cárcel, me mintieron y hasta me pidieron dinero. ¡No los voy a perdonar! ¡No van a ganar!

Márquez sostuvo la mirada furiosa del empresario.

–Señor Bauer, jugar a ser Dios es un gusto que le saldrá caro.

Acostumbrado a lidiar con proveedores y dirigentes gremiales, con clientes de su estudio y con recaudadores fiscales, Bauer se sentía torpe en una negociación como ésta. Desde que era un niño sabía que todo tenía un precio. El secreto era fijarlo de la manera más provechosa. Y esta vez, no le importaba el costo. Sólo quería estar seguro del éxito. Miro a Márquez con desprecio. Algo en sus ojos negros le daba aspecto de extranjero. Atrapado por la furia y la tristeza, parecía un príncipe exiliado preparando el regreso a su reino.

–El dinero es lo de menos –agregó–. Tuve que perder a mi hijo para comprenderlo.

El abogado lo sabía muy bien. El dinero es lo de menos… cuando sobra. Antes de aceptar el encuentro, Márquez había averiguado todo sobre la situación patrimonial de su anfitrión. Además, cada picaporte, cada moldura, cada adorno de la casa de Bauer exponía la omnipotencia que otorga el dinero.

Un jardín amplio precedía a la construcción de dos pisos revestida en mármol. Cuando el abogado llegó, lo recibió una morocha vestida con uniforme de mucama, la falda corta y una cofia ridícula. Parecía una actriz de reparto de un culebrón colombiano. Sus piernas lucían firmes y sus manos demasiado cuidadas para ser las de una simple doméstica. Regaba unos rosales, repletos de pimpollos rojos, que se levantaban junto a la puerta de hierro.

En el parque, se exhibían por lo menos media docena de flamencos rosados que mojaban sus patas en un estanque artificial. Más lejos, un pavo real extendía para nadie su cola de colores. Imaginó más animales exóticos, pero en su camino solo cruzó a un doberman joven que le gruñó de oficio. Dormitaba al sol, atado a la pata de un sillón de hierro. Una reja de dos metros de altura separaba a la familia Bauer, o lo que quedaba de ella, de la ciudad, del país, del mundo.

A Mariano Márquez no le gustaban las flores excepto los jazmines, quizá porque le recordaban los veranos de su infancia. “Las rosas huelen a muerto”, solía decir cuando alguna mujer se las reclamaba para certificar la vigencia de un romance. Además no valía la pena invertir en flores, las mujeres le duraban casi nada. Su entusiasmo se apagaba en el tercer o cuarto encuentro sexual.

La morocha lo acompañó hasta la puerta principal caminando unos pasos adelante y meneando su culo redondo. Recostado contra una de las columnas de la galería principal de la casa, un grandote con aspecto de físicoculturista, vestido con pantalón deportivo y remera blanca muy ajustada, hacía como que no hacía nada. Le bastó cruzar una mirada con el tipo para reconocer la tarea que desempeñaba en la galaxia Bauer. “Es el personal trainer del señor”, explicó la mucama, mientras Márquez trataba de imaginar dónde tendría el arma que su atuendo de deportista le impedía ocultar. A mano, seguramente.

Otra mujer morena, de mirada triste, también con uniforme de mucama pero con manos de fregona, le franqueó la puerta de la casa. Enseguida lo acompañó hasta una habitación del primer piso, una suerte de estudio. Dominaba la sala un tablero para dibujo técnico, y detrás una biblioteca que cubría hasta el techo toda la pared. Con el primer golpe de vista pudo observar libros técnicos de gran porte, algo de literatura, ediciones antiguas y hasta reconoció algunos tomos de Derecho. Luego intentó sin éxito una galantería, pero comprobó que la mujer necesitaba un aumento de sueldo y no cumplidos de ocasión. Optó por sentarse y esperar.

Repasó mentalmente lo que había visto de la casa buscando anticipar la imagen de su dueño. Las amplias habitaciones de la planta baja lucían el mismo tono que el estudio, entre el marrón y crema. A Márquez le pareció que todos los muebles eran de roble. Los estantes estaban cargados de un batallón de objetos: jarrones, cigarreras, estatuillas, animalitos de cristal, brújulas, abanicos, monedas antiguas y cientos de caracoles exóticos que, según se enteró después, Bauer coleccionaba obsesivamente.

Todos los cuartos permanecían en penumbras, con las cortinas cerradas. La empleada que lo acompañaba le dijo que era para mantener los ambientes frescos, pero la explicación no lo convenció. El aire acondicionado central cumplía eficazmente ese cometido. Sin luz exterior la casa adquiría aspecto de museo.

Estaba a punto de inspeccionar en detalle la biblioteca cuando entró Bauer. Parecía cansado. Le estrechó la mano y le ofreció un whisky que Márquez rechazó con la excusa de que era muy temprano para beber. Luego el empresario le pidió al grandote de la remera ajustada, que lo había escoltado hasta el primer piso, que los dejara solos. Enseguida Bauer comenzó a preguntarle por el estudio jurídico, comentó la celebridad que el abogado había alcanzado en los tribunales, hasta evocó los dos últimos casos que había ganado litigando ante la Corte Suprema. Demasiado prólogo, pensó Márquez, para cerrar una operación delicada por su simpleza. Fue cuando decidió cambiar el curso de la charla e interrumpir la sucesión de cortesías con una pregunta:

–Señor Bauer, ¿a cuántos hay que matar?

miércoles, 13 de enero de 2010

Hombre de la Plaza Rosada


Por Horacio Verbitsky

Cuando le pido que identifique los tres mayores aciertos de su presidencia, sonríe. “El principal fue animarme a abrir la puerta del despacho para entrar”, dice. Se recuerda como un presidente muy débil, en medio de una situación política, económica e institucional de “ingobernabilidad absoluta”. Ni siquiera la dirigencia política que lo apoyaba coincidía con su idea sobre el país. “Abrí una ventana. La Plaza de Mayo estaba llena. Fue la más triste que vi en mi vida, porque allí había un pueblo que demandaba trabajo, atención, que la Casa Rosada se diera vuelta y dejara de mirarlos con la nuca.” A veces las palabras no acuden cuando las precisa. Las ideas se le atropellan y la boca es un embudo muy estrecho, como el día en que habló de “un grito de aire fresco”. Su relación con sujeto, verbo y predicado no se inspira en la de Juan Perón. Le salen frases enrevesadas que a menudo quedan truncas, con los puntos suspensivos de una obra de Armando Discépolo, pero se hace entender mucho mejor que tanto pulcro abogado sentencioso. Dice que se acercó “a esa Plaza Rosada” y sintió que con el cargo había asumido todas las responsabilidades por la situación. “Tarea difícil la de ser presidente”.

Los pactos que no fueron

A los pocos días, un ministro le dijo que la Corte Suprema de Justicia se proponía redolarizar la economía si no se le brindaban “determinadas seguridades”. Por la noche lo consultó con Cristina y el Secretario Legal y Técnico Carlos Zannini. Vuelve a reír: “En aquel momento yo era el Chirolita de Cristina”. Cuando decidieron explicar a la sociedad que el gobierno no aceptaba este trato extorsivo “empezó uno de los procesos más importantes de la institucionalidad argentina”, que condujo al establecimiento de una Corte Suprema independiente, elegida con un método transparente. Pero advierte que más de una vez ha estado en desacuerdo con sus fallos y se intuye que no las tiene todas consigo sobre lo que el tribunal pueda decidir cada vez. Es que al formar esa Corte con no partidarios, como hizo Mitre un siglo y medio antes, se ató al mástil de una institucionalidad a prueba de editoriales exaltados de los herederos de su precedente y de los socios mayores.


Días antes de asumir, una visita importante le planteó que para garantizar la convivencia debían ratificarse las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

–El ex senador Eduardo Duhalde.

Sí, pero también algunos compañeros.

Dice que el impulsor de esa especie de “acuerdo cívico militar” fue el general Ricardo Brinzoni, quien había visitado a varios gobernadores para llevarles su propuesta. Kirchner lo recibió durante un almuerzo en Comandante Piedrabuena.

–Me habló de un trabajo coordinado para sostener la institucionalidad. Le respondí que la mejor manera era que cada uno cumpliera con el rol que le asigna la Constitución. A muchos les sorprendió que en cuanto asumí lo relevé. Lo hice en defensa del gobierno que comenzaba, porque bajo su conducción las Fuerzas Armadas volvían a actuar en terrenos que no les correspondía.

–¿Y con las leyes de impunidad?

–Pedí tiempo hasta comenzar mi gobierno, que necesitaba fortalecerse. Y cuando asumí respaldamos los juicios que se estaban realizando, como pedían los organismos y el sistema interamericano de derechos humanos, derogamos el decreto que firmó De la Rúa contra las extradiciones solicitadas por el juez Baltasar Garzón y pedimos la ratificación de la Convención Internacional sobre imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad y la nulidad de las dos leyes.

Mucho más que tres

Le hago notar que los tres mayores aciertos que mencionó se produjeron en los primeros meses de su gobierno. Son los más importantes porque sin ellos no hubiera habido institucionalidad, dice, pero limitarlo a tres le parece mezquino. “Son muchos más.” La enumeración que sigue a borbotones incluye los gemelos superávit comercial y fiscal, la renegociación de la deuda externa, el pago al Fondo Monetario Internacional para que deje de condicionar la política económica, la recuperación del trabajo con la creación de cinco millones de puestos nuevos, los 23 aumentos concedidos a los jubilados, la reapertura de las negociaciones paritarias, la fijación mediante sucesivos aumentos del salario mínimo más alto de Latinoamérica, la inclusión en el sistema provisional de un millón y medio de trabajadores pasivos que habían quedado sin ninguna cobertura. “Todo esto va vertebrando un sistema muy diferente al que recibimos y también diferente a lo que pasa ahora. A mí me tocó sacar a la Argentina del infierno. Por eso las contradicciones de esa etapa son diferentes a las contradicciones de este gobierno...

–Después hablamos del gobierno de Cristina...

Pero Kirchner no quiere interrumpir su razonamiento. Dice que las contradicciones son diferentes porque cambió el campo de alianzas. Entonces “había muchos que aún pensando diferente acompañaban porque todos querían salir del infierno, pero ahí todavía no se perfilaba la definición profunda del modelo, y ahora sí”. Cuando le pregunto por los tres mayores errores o carencias de su mandato, su respuesta se adelanta a la pregunta siguiente: las falencias de su gobierno, que reconoce, son los principales méritos del de su esposa. No parece deliberado, pero sumando ambas cosas, no hay más que aciertos. Ese es el estilo que les permitió darle a la caída electoral del 28 de junio la dimensión de un traspié, cosa que exaspera a los opositores que los daban por acabados. Una vez Cristina dijo que eran dos cuerpos con un solo cerebro.

Los medios y los fines

Kirchner no percibió que “la democratización debe ser total, más profunda”, que también era necesario consolidar “un sistema de medios absolutamente democrático y no monopólico”. Tuvo “la ingenuidad de esperar comprensión, para construir una Argentina democrática”. Después de reintegrar al sistema previsional a quienes habían quedado afuera por las privatizaciones que dejaron a tantos sin empleo, entendió que esa respuesta era parcial. También se habían privatizado “los fondos de los trabajadores, mediante las famosas AFJP, que crearon gran parte de la deuda argentina, por el buco que generaron en el presupuesto”. Se suponía que esos fondos servirían para crear un mercado de capitales, que benefició a muy pocos y descapitalizó a los trabajadores. La decisión posterior de recuperar el sistema previsional “la podríamos haber realizado nosotros, pero no lo vimos con claridad”. No parece recitar un libreto, sino buscar respuestas que aún no conoce. “A veces, es necesario ganar en homogeneidad, un proyecto tiene que ir construyendo conciencia en la gente”, tantea. Luego vuelve a terreno más conocido: “A este proyecto político lo atacan mucho más por los aciertos que por los errores”. Esos aciertos, dice, hicieron que se juntaran muchos “sin ideas y sin proyectos, sólo por tratar de revertir lo avanzado”.

“A Cristina le toca enfrentar un núcleo duro cerrado y desestabilizador, que se opone a la política de derechos humanos, más los sectores monopólicos mediáticos, a los que se suma una oposición política que destruyó la Argentina dos veces y no aporta ideas para la construcción a partir del caos que ellos crearon. Por el contrario, siempre tratan de profundizar cualquier contradicción para que todo se agrave. Eso es lo que hoy tenemos enfrente y lo que en la Argentina futura se va a debatir”.

Frente a ese cuadro, afirma que la respuesta de CFK consiste en mejorar la calidad institucional y pone como ejemplos la Ley de Medios Audiovisuales, la recuperación del sistema previsional, la asignación universal a cada hijo, el Fondo del Bicentenario. Kirchner entiende que la Asignación Universal es la medida de política social más importante que se adoptó en medio siglo. “Muchos dicen que ellos la plantearon primero. No vamos a discutirles. Si todos la querían, que la presidente la haya adoptado es un triunfo de todos. ¿No?”. También reivindica el Plan Argentina Trabaja, que mediante las cooperativas se aparta de los planes clientelistas que se dictaron en el inicio del siglo, “inclusive en algún momento de nuestro gobierno”. Es difícil compatibilizar su enfoque con los de la oposición, política, corporativa y mediática, que denuncia un atropello institucional tras otro. “Son los que trabajan para desestabilizar al gobierno. Lo que ocurre es que no nos estamos rindiendo al sistema. Llegamos para transformarlo”, replica.

Conflictos de intereses

La personificación de esa queja es el vicepresidente Julio Cobos. Kirchner pide que se tome conciencia del lastre que debe remontar Cristina, con el único “vicepresidente desestabilizador” que tuvo la democracia desde 1983, que “goza de los privilegios institucionales de un proyecto político al que traicionó y del que se plantea como alternativa”. También señala el machismo de la sociedad, al que atribuye que haya prosperado “el cuento de que yo tomo las decisiones, con el que intentan desgastarla. No la conocen a Cristina, ni a mí”.

El escollo con que chocó el actual gobierno a poco de andar fueron las patronales agropecuarias. Kirchner cree que “se podría haber comunicado mucho mejor” pero defiende la necesidad de las retenciones al comercio exterior de la soja, “tanto por la extensión de sus plantaciones y el nivel de precios como por la distribución del ingreso”. Omite nombres pero opina que “quienes trabajaban con Cristina en el tema no estuvieron a la altura de las circunstancias”. Se remite a una declaración de su esposa: “sin renunciar a las medidas en las que uno cree, desde la presidencia hay que buscar una síntesis, sin odios ni enojos”. Pero lo que se ve es un conflicto ríspido. “Que no nos asuste, muchas veces habrá conflicto de intereses. Ordenar los intereses de la sociedad significa equilibrar cargas que no lo están y eso genera conflictos”. Pero cree posible una síntesis, que no perjudique a nadie y que respete “los intereses de la mayoría de los argentinos”.


El gran examen

Cuando habla de su esposa trasunta una admiración que no se compadece con la imagen tan difundida, que la reduce a mera emanación de su voluntad. Dice que el manejo de la crisis internacional fue “el gran examen que dio Cristina”. Describe la crisis como más profunda que la de los años ’30, con el derrumbe del sistema financiero, el estallido de la burbuja especulativa simbolizada por instituciones como Lehman Brothers, emblemáticas del Consenso de Washington, y el uso del Estado como resguardo cuando todo temblaba. “Los dirigentes europeos y estadounidenses no podían comprender lo que les estaba pasando ni atinaban a aplicar el antídoto correcto, hasta que apelaron al tipo de medidas defensivas que nos criticaban a nosotros”. El razonamiento se cierra en el punto en que comenzó: “¿Se imagina si hubieran estado a cargo quienes gobernaron la Argentina en la década del ’90 o en la crisis de 2001? Hubiéramos tenido política de ajuste, descuento de salarios, descuento de ingresos a las provincias, pactos fiscales a cuenta de la coparticipación”. Y, aunque no lo diga, represión, para imponer ese programa. Agrega que “quienes hoy tanto hablan de coparticipación son los mismos que firmaron todos los pactos fiscales y llamaban a los gobernadores para que las provincias resignaran fondos”.

Reservas y deuda

La alabanza se refiere a las políticas activas para el sector automotor, el campo, la construcción, la inversión pública. Cuenta que en marzo hay 150 escuelas a inaugurar y miles de obras básicas y fundamentales para activar y para generar empleo, que comenzaron en 2008 y 2009. “Por eso la Argentina creció el 0,5 o 0,6 por ciento pero no decayó”.

–¿En 2009?

Sí. Decían que se iban a vender 200 mil automóviles, se vendieron 550 mil. La recaudación aumentó en los dos últimos meses del año, y en este enero que comienza, está creciendo a dos dígitos. Se exportó carne por 1935 millones de dólares, cuando decían que iba a ser necesario importar. También ingresaron 670 millones de dólares por exportaciones de lácteos. A pesar de la tremenda crisis internacional, de la sequía, del conflicto, de no haberse liquidado algunas cosechas, los resultados económicos permitieron llegar a 48.240 millones de dólares de reservas.

–Varias fuentes de la oposición dicen que se reinicia el endeudamiento.

–Eso no es serio. Estamos pagando la deuda que contrajeron los gobiernos que se sucedieron desde 1976 hasta 2003. Cuando asumimos, la deuda equivalía a más de una vez y medio el Producto Bruto, ahora apenas pasa del 40 por ciento.


¿Qué es una derrota?

Reformulo su planteo de esta manera: desde 1983 hasta 2003 rigió un pacto de gobernabilidad. Los intereses hegemónicos que emergieron de la dictadura autorizaron la subsistencia de gobiernos electos, siempre que no afectaran sus negocios y que ajustaran sobre las espaldas de los trabajadores. Kirchner rompió este acuerdo en 2003. Pero entonces, ¿cómo se explica que su candidatura haya sido derrotada por nadie el 28 de junio?

–Hubo varios factores. El conflicto por la 125 produjo una confusión en la sociedad, que poco a poco se fue aclarando. Después empezamos a remontar desde muy atrás. Había sectores que de verdad querían que el gobierno se cayera...

–¿Querían?

–Y siguen queriendo. Dirigentes con nombre y apellido lo han dicho en público.

Cree que parte de la confusión fue que se atribuyera a factores internos la pérdida de poder adquisitivo de sectores medios y mediosbajos, que no lo relacionaron con la crisis internacional. También computa la zozobra que provocó la pandemia de gripe A. Pero considera central debatir si su construcción política fue correcta, porque percibe alguna desconexión entre el mensaje a la sociedad “y aquellos que tenían que instrumentarlo, que a veces pensaban más en sus intereses individuales que en los del proyecto nacional. Sin proyecto nacional es imposible que haya un proyecto provincial y menos proyectos municipales. Lo estamos discutiendo, nos autocriticamos”. También incluye en el análisis lo que llama “el cerco mediático para desgastarnos y limarnos”, y los recursos ilimitados de la campaña de quienes resultaron ganadores cuyo gasto “fue astronómico” y del que no debieron rendir cuentas. Aunque dice que “fuimos la primera minoría del país, por más de 6, 7 puntos”, no intenta minimizar el fuerte simbolismo de la derrota en la provincia de Buenos Aires. “Nos ganó la derecha”, señala.

La incidencia del Indec

Le doy mi opinión sobre la incidencia de la situación del Indec. El maquillaje de las cifras devaluó toda palabra pública y el enmascaramiento de la inflación dificultó ver ese sufrimiento de los sectores medios-bajos y bajos y demoró una medida como la Asignación Universal, que debería haberse tomado mucho antes.

Kirchner interrumpe, con esa actitud de peleador que tanto irrita como admira:

–Pero se tomó...

Trato de terminar el razonamiento:

–...y en cambio se prefirieron los acuerdos con sectores oligopólicos, que bajaban dos o tres artículos por unos días, mientras subían todos los demás, y dos o tres semanas después subían también los precios acordados.

No coincide. Por un lado, defiende el cambio de un sistema armado para un esquema neoliberal donde crecían los servicios y desaparecía el resto. También señala que había funcionarios del INDEC cercanos a las consultoras, aunque no quiere generalizar porque la mayoría le parecen decentes. Pero además observa que en el momento de las elecciones la caída de la actividad había hecho que los precios se mantuvieran o cayeran. ¿Y el efecto de la negada inflación anterior sobre la credibilidad oficial?

–Se puede discutir. Pero lo importante es lo que se está haciendo ahora. El gobierno no se ha encerrado como si se sintiera dueño de la verdad absoluta. Se está haciendo un trabajo conjunto con las universidades nacionales, que permitirá crear un sistema que quede fuera de toda duda. La presidente ha elegido ese camino para buscar la solución definitiva.

Aún así, no niega la posible influencia del INDEC en el resultado electoral. “Sería absurdo de mi parte. Nunca hay una sola causa que determine un resultado”. Pero insiste en ponderar los otros elementos que mencionó.

Llamados de atención

Pienso en la depresión y el repliegue de Alfonsín después de la derrota de 1987, en las maniobras de Menem después de la de 1997 para que lo sucediera la inofensiva oposición y no sus feroces compañeros, en la terca negación con que De la Rúa fingía que la derrota de 2001 no lo afectaba porque no había sido candidato. La reacción de Kirchner no se parece a ninguna de ellas. Acepta el resultado en forma autocrítica, pero no lo siente como un drama (la oposición dice que actúa como si no hubiera ocurrido). Se ríe cuando recuerda sus malos resultados en varias elecciones en su provincia, donde después se impuso.

–La política es así. A veces hay derrotas que son llamados de atención, y además de analizar por qué se pierde hay que ver con quién se pierde. Lo más grave es que no perdimos con una fuerza progresista sino con el pasado, con los años ’90. No hay más que ver lo que están haciendo en la Ciudad de Buenos Aires. El Jefe de Gobierno dice que nosotros estamos terminados, y él todavía no empezó. A nosotros nadie nos puede quitar el valor de que hemos sabido gestionar, administrar. Este señor no ha podido mantener una sola decisión, y ha tomado las más agraviantes. Lo grave es que nosotros perdimos con eso y nuestro análisis es que ocurrió por no haber profundizado y corregido las cosas que teníamos que corregir. Por eso se tomaron todas las medidas que se tomaron después del 28 de junio.

Le menciono tres proyectos de reforma que él no aprobó: la fiscal en la que trabajó Felisa Miceli, la de la Ley de Entidades Financieras de Carlos Heller y la de la Carta Orgánica del Banco Central que presentó Mercedes Marcó Del Pont.

–Hubieran sido profundizaciones del modelo y, por ejemplo, hubieran evitado el problema con Redrado.

–Nos quedamos sin Felisa.

–Desde el gobierno se paró esa reforma mucho antes, porque Clarín había publicado una tapa sobre el tema.

Pero seguimos trabajando, dice, sin explicar cómo ni cuándo.

–El tema de la Carta Orgánica del Banco es una asignatura pendiente. La conversamos pero nos quedamos ahí por no alterar el funcionamiento del sistema financiero. Mercedes presentó un buen proyecto, hay que discutirlo, pero el mundo no termina hoy ni mañana, y la presidenta tiene muchas cosas más claras de lo que las tenía yo. Con Heller estamos conversando sobre este tema, nunca fue rechazado.

Proyectos y alianzas 2010

Qué proyectos piensa impulsar y basado en qué alianzas, le pregunto. Su respuesta es formal: eso lo está pensando la presidente.

–Pero ustedes hablan del tema...

–...por supuesto, pero...

–... algo le habrá contado...

–... la idea es clara y ella lo está diciendo, profundizar el modelo, y esto marca con quién nos podemos aliar. Difícil que nos aliemos con De Narváez.

–Pero, ¿en qué temas están pensando?

Es elusivo, estamos trabajando, dice.

–No pido proyectos terminados. Sólo temas.

–En consolidar un modelo productivo, competitivo e inclusivo, con fuerte consolidación tecnológica, de investigación, de innovación y de autonomía en la globalización. Hay que ver de dónde partimos, los desafíos hoy son mucho más profundos. La inclusión, la transformación educativa tienen que profundizarse...

(Me pregunto si la cuestión no está madura, si ella no le ha contado en qué piensa o si estas generalidades sólo intentan preservar la sorpresa, marca distintiva de la factoría Kirchner. Entretanto él sigue hablando.)

–... en modelos, en contenidos, en funcionamiento, el Conicet es fundamental. También se debe profundizar la igualdad de derechos civiles. Tenemos que avanzar sobre temas que a veces son irritativos para ciertos sectores de la sociedad, en los que la restauración conservadora confronta con los que queremos transformar la Argentina.

–Cuando dice ampliación de los derechos civiles, ¿está pensando en la ley de matrimonio?

–Sí. En el siglo XIX sólo existía el matrimonio eclesiástico. La ley de matrimonio civil constituyó una ampliación de los derechos civiles. La que permitió el divorcio vincular un siglo después también. El matrimonio entre personas del mismo sexo será otra profundización equivalente. Esto no tiene nada que ver con ninguna religión, sólo con establecer la igualdad de todas las personas ante la ley. La gobernadora Fabiana Ríos fue muy valiente al permitir el matrimonio de esos dos muchachos en Tierra del Fuego.

Por encima de los partidos, ve dos bandos bien definidos. Si alguna vez los llamó de izquierda y derecha, ahora los define como de la restauración conservadora y de transformación. Pactar con la restauración conservadora sí le parecería una derrota grave. “Para que pudiera haber un ’55 y un ’76 fue necesario que sectores de la sociedad civil creyeran que se podía pactar con los sectores conservadores para arreglar o modificar cosas que, si estaban mal, se deberían haber modificado desde la institucionalidad y la democracia”.

La doctrina del sombrero

Le pregunto si la CGT y el PJ, que fue una de las herramientas que disciplinaron a la sociedad para el ajuste de la década del ’90, son una base suficiente para respaldar las transformaciones profundas que ya se hicieron y para impulsar las que faltan.

Dice que también hubo sindicalistas que se opusieron al proyecto neoliberal en centenares de movilizaciones y denuncias, como la de la ley Banelco, y menciona al actual secretario de la CGT, Hugo Moyano y a los dos que tuvo la CTA, Víctor De Ge-nnaro y Hugo Yasky. “Los trabajadores argentinos, en su gran mayoría, han contribuido al fortalecimiento y al sostenimiento del gobierno de Cristina”, dice. Sobre el PJ opina que algunos dirigentes siguen la doctrina de acomodar el sombrero de acuerdo con los vientos. “Fueron neoliberales en los ’90, nos acompañaron en la transformación del 2003 al 2007, y sienten que ahora llegó la época de la restauración conservadora, la racionalidad, la llamada reconciliación”. Piensa que por mala comunicación o por errores propios esos dirigentes se reacomodan “con los propios intereses que uno toca, en derechos humanos, económicos, mediáticos. Para salir bien en el diario Clarín o en alguna cámara de televisión, hacen seguidismo de lo que la ola mediática crea”. Pone como ejemplo a Redrado, de quien dice que antes de su insubordinación al decreto presidencial tuvo una reunión con Héctor Magnetto.

Cuenta que los mismos que lo habían ayudado en 2003 quisieron condicionarlo en 2005, para volver a un modelo conservador popular, sin profundizar el cambio. Le pregunto por qué después de derrotarlos incorporó al gobierno a quienes acompañaron ese intento de Duhalde. Dice que por sentido integracionista y para evitar confrontaciones. “Pero a veces con el bautismo y el voluntarismo no basta para reencauzar a aquellos que fueron apóstoles de un modelo.” Aun así, no coincide con aquellos para quienes “si está el PJ no hay posibilidad de transformar la Argentina”. El PJ tiene que seguir evolucionando, para convertirse en el centro de identidad de la transformación, lo cual requiere amplitud para convocar a todos los sectores que en esta etapa estén por consolidarla. Agrega:

–Lo que la historia no le perdonaría al PJ, pero tampoco a los sectores progresistas no justicialistas, es que por vedetismo permitieran la restauración conservadora.

Su ejemplo constructivo es Martín Sabbatella, quien no oculta sus diferencias con el gobierno pero considera que no es posible construir una centroizquierda progresista sin reconocer los méritos que ha tenido, “porque si no siempre estamos partiendo de cero”.

Le pregunto qué haría el diputado Kirchner si el diputado Fernando Solanas presentara un proyecto de recuperación de los recursos energéticos. “Estudiar bien lo que dice.” Recuerda que la Constitución determina que los recursos naturales no renovables pertenecen a las provincias. “Si es presidente de la Comisión de Energía supongo que puede presentar un buen proyecto. Ha sido muy crítico de nuestro modelo de producción, que ha aumentado mucho las inversiones energéticas. He conversado con él alguna vez, pero no me pareció que tuviera muy claro qué quería hacer. No me gusta prejuzgar ni discutir quien lo dijo primero. Quiero ver el proyecto y después hablamos”.

La pequeña mesa chica

Varias veces mechó alusiones al vicepresidente Cobos y mientras hablábamos se atrincheraba el chico del flequillo dorado y las corbatas estridentes. Le pregunto si la mesa chica no es demasiado chica para un gobierno que ni siquiera convoca a reuniones de gabinete, si es posible impedir errores como la elección de Cobos o Redrado sin discusión en espacios más amplios, y cómo puede sostenerse un proyecto cuyos únicos candidatos posibles son ella y él. Dice que la idea de la presidente al elegir a Cobos fue ampliar la base de sustentación convocando a otros sectores con generosidad. “Lástima la respuesta de apropiarse de un proyecto colectivo para reducirlo a un proyecto personal. Para lograr ese marco amplio también debe haber mucha responsabilidad”. Ni siquiera admite la existencia de algo que pueda llamarse kirchnerismo. “El nuestro es un proyecto político progresista.” Dice que hay muchos candidatos en el Justicialismo. Menciona a dos gobernadores jóvenes, como Capitanich y Urtubey, o con mucha experiencia, como Alperovich y Gioja, y “al mismo Scioli”.

–¿Scioli?

–Sí, hay gente que lo ve como candidato.

–¿En serio?

–Sí, sí...

Le pregunto por la prometida y no concedida personería de la CTA. Responde que el compromiso se mantiene y ofrece a Edgardo De Petri como testigo. Le recuerdo que han pasado siete años. “Hoy es una decisión de la presidenta”, se escabulle. Una vez ella dijo que la promesa la había hecho él. ¿Así funcionan los dos cuerpos con una sola cabeza?

Le indico que el espacio político que él propone ampliar tiene una tendencia expulsiva y lo ejemplifico con Graciela Ocaña y Marcelo Saín. Ella con sus denuncias contra la mafia de los medicamentos y la efedrina, él con el trabajo policial que detectó la valija de Antonini Wilson, blindaron al gobierno. Me propone invertir el razonamiento: “Tuvimos la virtud de designar a esos correctos funcionarios, cuya tarea valoramos mucho. Si se han ido será porque tienen una visión diferente en algo. Nunca he dicho una palabra en contra de ninguno de ellos. Uno no puede coincidir en todo, pero incorporaciones de ese tipo pueden repetirse en cualquier momento”.

Las cosas en juego

Le pregunto por su declaración jurada. Contesta que él y su esposa fueron los únicos presidentes sometidos a una completa investigación patrimonial, no una sino tres veces, con análisis periciales una vez del cuerpo de la Corte Suprema y otra no recuerda si de Prefectura o Gendarmería. Como en otros temas, atribuye mala fe al tratamiento mediático de la cuestión, que interpreta dirigido a desgastarlos, proscribirlos, ensuciarlos. Dice que su patrimonio se formó hace treinta años. Lo que cambió fue su valuación, porque vendieron bienes que estaban registrados a la tasación fiscal de aquella época. “Propiedades que tenían un valor fiscal de 2000 las vendimos a 100.000 dólares, para hacer otras inversiones. Ahí aparece un crecimiento de 98.000 dólares, pero sigue siendo el mismo bien patrimonial.”

–¿Por qué no lo dijeron?

–Lo dijimos, pero funcionó el cerco mediático.

–Lo dijeron ahora, no cuando se presentó la denuncia.

–También dijimos que queríamos someternos a la investigación como corresponde a cualquier ciudadano y no interferir ni apurar determinaciones que debe tomar la propia Justicia. Intervino un juez que no conocemos y que nadie puede ligar a nosotros.

Dice que todo su patrimonio está declarado ante la AFIP y lo coteja con “gran parte de la dirigencia política” que durante años presentó declaraciones juradas en blanco, como si no tuvieran ningún bien, y sin embargo viven paseando por el mundo, viajan en aviones particulares, van de vacaciones a los centros turísticos más caros. Ironiza que siempre tienen amigos, son herederos o la mamá de la mujer tenía la plata.

El tema lo incomoda. Le pregunto si le parece legítimo que quien ejerce el Poder Ejecutivo realice actividades económicas particulares, compre y venda. Contesta con otra pregunta: “¿Por qué no, si ninguna norma lo prohíbe?”. Le digo que en este momento Chile está tratando un proyecto de ley...

–Sí, lo estamos siguiendo...

–... que presentó Bachelet...

–... queremos ver cómo es...

–... parecido a cómo es en Estados Unidos. Todos los bienes se ponen en un fideicomiso ciego. El propietario no sabe en qué se invierte.

–Habrá que verlo. Pero hoy por hoy, ¿quién te administra sino y te paga tus impuestos? ¿Cómo movés tu patrimonio? No es pecado tener un patrimonio. El 75 por ciento son inmuebles que ya teníamos cuando fui intendente por primera vez en 1987. Hay legisladores y gobernadores, actuales o pasados, que no tenían un peso cuando ingresaron en la función pública, y no se los ha investigado. Creo que llegó la hora de que toda la dirigencia política argentina diga de qué vive. Las declaraciones de bienes no son en absoluto creíbles. Hay que crear la comisión de ética del Congreso.

Sería una buena práctica, le digo. Luego le pregunto si tiene conciencia del efecto que causa en la gente común que el matrimonio presidencial tenga un patrimonio cercano a los 50 millones de pesos. La actitud defensiva sugiere que la respuesta es negativa:

–¿Y qué hago con lo que tengo? ¿Por qué no lo puedo tener? ¿Para ser buen presidente no hay que tener nada? Es absurdo. Si lo que tengo es bien habido, lo sostengo y lo defiendo.

Le pregunto por la consultora que formó con su mujer y su hijo. “Es una barbaridad”, contesta, molesto. Dice que constituyeron la Consultora Chapel, pero que nunca realizó operación alguna y que además protocolizaron su disolución ante la Justicia. “Nunca operó, no compró ni una caja de fósforos y ya no existe.”


Quiero saber por qué prorrogó la concesión de tragamonedas en el hipódromo de Palermo y autorizó a que se instalaran más máquinas. Dice que toda la información está en el expediente, con el estudio que justifica la decisión. Mi pregunta es por qué lo hizo en la última semana de su mandato presidencial. Dice que por que el expediente estaba terminado y no había una sola objeción. “No firmarlo sería como decir que permití que se tramitara algo doloso.”

Contradicciones

Le pregunté por dos medidas de su gobierno que favorecieron al grupo económico Clarín. La primera fue la prórroga por diez años de todas sus licencias de radio y televisión. Dice que de otro modo se fundían los canales 2 y 9. José Luis Manzano, Francisco De Narváez y Daniel Hadad, le digo. Toma la mención al vuelo y dice que eso prueba que no fue una decisión personalizada. En forma indirecta, también se vio favorecido Clarín, dice. La segunda medida fue la administración conjunta de Cablevisión y Multicanal. Kirchner niega haberla autorizado y remite a un dictamen del Tribunal de Defensa de la Competencia “que dijo que se estudie y dejó en manos del Comfer si era posible llevar adelante la fusión".


–La secretaría de Comercio Interior la aprobó.

Sí, pero con condiciones que ellos no cumplieron. En el dictamen del Tribunal de la Competencia, José Sbatella hizo observaciones precisas y claras sobre aspectos monopólicos.

–Pero Comercio no las tomó en cuenta y le pidieron la renuncia.

–Nunca esquivo la responsabilidad. Con los datos que tenía en la mano en aquel momento, el tema era discutible. Y lo concedimos a pesar de los ataques que ya recibíamos de Clarín. Luego quedó comprobado sin lugar a dudas que se formaba un monopolio sin control.

Le pregunto si algún hecho específico marcó el punto de no retorno en la relación. Dice que el problema principal es que “ellos quieren que los argentinos elijan pero ellos gobiernen” y por eso “viven presionando”. Agrega que “pidieron apoyo para un negocio en el que estaban interesados” y se lo negaron.

–¿Qué negocio era?

–Telecom. Querían que nosotros hiciéramos lobby para que ellos la compraran. La presidenta les dijo que su tarea no es hacer lobby por nadie sino cuidar los intereses de los argentinos. Telecom está en una situación monopólica y tiene que vender. Que le venda a quien le convenga. Pero el gobierno no es empleado de ningún grupo.

–¿Qué respondieron ellos?

–Lo que está a la vista en estos días, esa desinformación permanente, por decirlo con delicadeza.

A seguro se lo llevaron preso

Le pregunto por el problema de la seguridad y la situación de las cárceles en Buenos Aires y Mendoza, donde sigue creciendo la cantidad de personas detenidas sin condena, en condiciones de alojamiento vergonzosas. Su respuesta es que la imprescindible construcción de cárceles nuevas se demora por las impugnaciones que se presentan en cada licitación. Agrega que también hay que preparar a los cuadros que trabajarán en esas cárceles y una política de rehabilitación de las personas privadas de su libertad, con trabajo e inclusión. Señala que la solución se dificulta por los efectos que produce en la sociedad el uso que los medios hacen del tema, como si pudiera resolverse a tiro limpio. La discusión entre garantías y mano dura le parece vieja y anticuada. Con independencia de la dureza de las leyes o la edad de imputabilidad, si a un chico “no le enseñamos que su vida vale, si la sociedad lo tiene excluido, marginado ¿por qué va a pensar que tu vida vale? Y si la vida de ese pibe no vale nada, la tuya tampoco”. Es precisa una tarea política, formativa, inclusiva, dice.

–Pero en la provincia de Buenos Aires están cortando presupuesto para esas cosas y lo único que proponen son reformas legislativas para endurecer penas y ablandar garantías.

Kirchner dice que no es partidario de hacer seguidismo de coyuntura y que esto no se soluciona con la mera suba de penas. Por otra parte piensa que hay normativa suficiente para que los jueces decidan cuándo conceder o denegar una excarcelación. “El poder político, el poder judicial, tienen que operar con decisión para sanear las instituciones policiales”. Desde el golpe de 1976 en adelante se pensó que la seguridad se lograba violando la ley y se inculcó eso a la policía. Sólo hubo algunos intentos, como los de Carlos Arslanian o Juan José Alvarez que tenían una idea distinta e intentaron un cambio. “Si a la policía no se la ordena definitivamente, no se le dan conceptos claros, no se termina con todos los delincuentes que tiene adentro, va a ser imposible alcanzar una solución racional.” También piensa que los jueces y fiscales no deben seguir las coyunturas ni encerrarse en dogmas cerrados y además “tiene que haber responsabilidad mediática, explicar bien por qué suceden determinados hechos y no generar alarma”. Dice que es necesario tener “comisarías dignas”, asegurar el acceso fácil de la población a ellas, con claro control de las instituciones sobre los lugares donde funcionan, con participación comunitaria. Reordenado el funcionamiento judicial y policial deben tomarse todas las medidas, por duras que sean, con quien corresponda. Menciona en ese sentido la denuncia del ministro Carlos Stornelli sobre asesinatos cometidos “bajo el auspicio de las fuerzas de seguridad”.

–Esa denuncia procura cubrirlo a él, a raíz del episodio de la familia Pomar. Un mes antes, cuando el juez Arias denunció que la policía extorsionaba a chicos para hacerlos delinquir, Stornelli lo intimó a retractarse o probarlo.

–Respeto ese análisis, pero es trascendente que el propio ministro de Seguridad haya hecho esa denuncia. Creo que el gobernador de Buenos Aires tiene que tomar decisiones fuertes en el campo jurídico y policial, construir una infraestructura de cárceles, mejorar las comisarías.

–Entretanto el gobernador está incumpliendo una orden de la Corte Suprema, al volver a llenar las comisarías de presos, con lo cual además aumenta la inseguridad, porque sustrae personal policial a las tareas de seguridad.

–Lo he conversado con el gobernador y lo veo predispuesto a solucionarlo con todas sus fuerzas. Esperemos que lo haga.

Una pregunta alfonsinista

Volvió a sonreír cuando le dije que terminaría con una pregunta alfonsinista: ¿Qué cosas no supo, no quiso, o no pudo hacer?

–Que no supe, debe haber miles, por limitaciones, carencias. Que no pude, ninguna. Cuando uno tiene la responsabilidad pública, sería una cobardía decir que no pude. Hay cosas que no me animé a hacer, para no desestabilizar, para no profundizar, y que, gracias a Dios, Cristina las está haciendo. Por eso no coincido con la teoría de que la democracia se caía si no se derogaban determinadas leyes. Con todo respeto lo digo, no quiero afectar la imagen de alguien que no está. Lo importante es tener convicciones, principios. Estoy satisfecho con lo que me tocó hacer y con el tiempo que me tocó vivir. Todo lo que traté de hacer y me animé lo hice. Algunas cosas fuertes, que algunos amigos me propusieron, como bajar el cuadro de Videla. Al principio no veía su fuerte contenido simbólico, para profundizar un rumbo. Pero lo hicimos y fue totalmente acertado. Y también enfrentamos al poder económico. Sin duda cometí errores, pero hicimos, creamos cinco millones de puestos de trabajo, incorporamos a dos millones de jubilados. Todo fue muy difícil.

–La primera vez que me comentó la posibilidad de que Cristina fuera la candidata, me dijo que sería mejor presidenta que usted.

–Nadie la conocía mejor que yo. Muchas veces salimos del infierno pero después volvimos al pasado. Yo sabía que Cristina tiene la inteligencia y la capacidad para darle las bases al modelo para transitar hacia un futuro distinto. Por eso era más apropiada que yo para la etapa que venía. Va a terminar magistralmente su mandato porque está haciendo una excelente administración. Y se equivocaron cuando creían que no tenía temple.



Pequeño Kirchner ilustrado

- Pese a la crisis internacional 2009 cierra con un crecimiento del 0,5 o 0,6 por ciento.

- Mi principal acierto fue animarme a abrir la puerta del despacho para entrar.

- Las contradicciones que enfrentó cada gobierno son diferentes, porque cambió el campo de alianzas. Durante mi mandato muchos que pensaban diferente acompañaron, porque todos querían salir del infierno. Todavía no se perfilaba la definición profunda del modelo, y ahora sí. Por eso Cristina enfrenta una oposición tan dura.

- El justicialismo tiene muchos posibles candidatos: jóvenes como Capitanich y Urtubey, experimentados como Alperovich o Gioja, el mismo Scioli.

- Los que denuncian riesgo institucional son los que trabajan para desestabilizar al gobierno. Lo que ocurre es que no nos estamos rindiendo al sistema. Llegamos para transformarlo.

- No están descartadas las reformas fiscal, de la Carta Orgánica del Banco Central y de la ley de entidades financieras.

- Moyano, De Gennaro y Yasky se opusieron al modelo neoliberal en centenares de movilizaciones.

- Justicialistas que fueron neoliberales en los ’90, nos acompañaron en la transformación del 2003 al 2007 y ahora sienten que llegó la época de la restauración conservadora.

- Antes de insubordinarse al decreto presidencial, Redrado se reunió con Héctor Magnetto.

- Llegó la hora de que toda la dirigencia política argentina diga de qué vive. Las declaraciones de bienes no son en absoluto creíbles.

- La inseguridad no se resuelve a tiro limpio. Si la vida de un pibe no vale nada, la tuya tampoco, por más penas que le pongas en el Código.

- Muchas veces salimos del infierno pero después volvimos al pasado. Cristina tiene la inteligencia y la capacidad para transitar hacia un futuro distinto.

Paracaidistas húngaros

La oposición consiguió unificarse para la piñata de los cargos y ahora va a tratar de repetirlo para los otros dos o tres temas en los que pueden coincidir desde Pino a Pinedo, como el Consejo de la Magistratura o el Indec. Le pregunto si ése es el tipo de leyes que el Ejecutivo debería vetar o mejor sería reconocerlas como reflejo de una nueva relación de fuerzas. Su respuesta es tajante: que se modifique la relación de fuerzas no significa renunciar a convicciones y principios. De allí vuelve a la falta de proyectos de la oposición, dividida en tantos bloques que piensan diferente y a los que sólo une el derecho a oponerse. Los equipara a una Unión Transitoria de Empresas, que sólo se congrega como una estructura lucrativa, y los contrasta con Oscar Alende, Lisandro de la Torre, Alfredo Palacios, John William Cooke, a quienes imagina de pie junto a su banca defendiendo sus ideas “aunque supieran que iban a ser pulverizados en la votación”. Además, “¿los que se dicen de izquierda quieren el mismo país de los que se dicen de derecha, o sólo se unen para trabar?”. Dice que él se hace cargo de sus aciertos y sus desaciertos, pero que nadie debería hablar como si fuera un paracaidista húngaro. Se refiere a los dirigentes radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales, que en los diarios del día aparecían como celosos custodios de las reservas del Banco Central. “El gobierno del doctor Alfonsín, dicho con todo respeto por su gran figura, dejó el Banco con 600 millones de dólares de reservas. Cuando renunció De la Rúa, de quien Morales fue funcionario, no llegaba a 8 mil millones”. Dicho lo cual agrega que no hay que preocuparse por ellos sino por apoyar a la presidente para que “gobierne cada día mejor”.

jueves, 7 de enero de 2010

Arlt: la furia, la ira, la rebeldía
















Por Abel Posse




Arlt protagonizó varias escaramuzas contra la tilinguería de la crítica argentina de su época: fue acusado de escribir mal, de ser grosero o exagerado. Hoy son pocos los que insisten en estas tonterías que inclinaron a ciertos plumíferos de aquellos tiempos a silenciar su obra. A Tolstoi y a Proust también los acusaron de escribir mal. Los que incriminan son los eternos gramáticos, esos que ante la Catedral de Chartres sólo hablan de una piedra sucia y rota que encontraron en el arbotante. Son los eternos enanos que descubren el sol naciente a mediodía.



Aun así, peores que sus detractores han sido quienes adoptaron una posición de comprensión paternalista y lo elogiaron lamentando sus exageraciones. Esa gente de módico buen sentido estético olvidaba que el arte no debe temer lo exagerado –como pensaba Flaubert–, siempre que la exageración fuese continua y proporcional a sí misma. Arlt cumple con esta curiosa indicación flaubertiana: en la angustia, en el amor, en la humillación y en el odio sus personajes son parejamente rabelesianos. También son desmesurados los personajes de Los demonios, de Dostoievski, o el callado sistema de imposibilidad de la obra kafkiana.



El lenguaje de Arlt ha sido criticado por la inexactitud, el uso de arcaísmos o de desafortunados neologismos. Pero en él las palabras defectuosas se pierden en la cautivante fuerza de un estilo propio, de un aparato narrativo que responde rigurosamente a sus necesidades como creador. Esto es lo importante. Y ahora que muchos también quieren incluir al lenguaje como personaje de la obra literaria, habría que reconocer con justicia que el lenguaje de Arlt fue el octavo loco de la banda. Sin ese idioma ansioso, deforme, dúctil hasta la contradicción, los otros siete se habrían desvanecido en una niebla gris, insignificante.



Pocos escritores alcanzaron en nuestro medio un decir desinhibido y liberado que los capacitara para expresar con amplitud el panorama interior del hombre y sus circunstancias. La furia, la ira y la rebeldía fueron los pilares en los que Arlt encontró apoyo para su gran embestida. Fueron su adicción.



Se hizo fuerte en la plaza sitiada de los rebeldes de su tiempo y desde allí proyectó una monstruosa y destructiva visión de la vida degradada que a él le tocaba poner a prueba en ese Buenos Aires de los años veinte. La conciencia de la degradación es uno de los temas de nuestro tiempo; lo interesante es que Arlt se adelantó casi diez años a autores como Louis Ferdinand Céline y Jean-Paul Sartre. Erdosain, el gran personaje arltiano, es pariente directo del protagonista de El viaje al fin de la noche y del de La náusea. El tiempo nos demuestra que Erdosain es tal vez uno de los más intensos y logrados personajes representativos de la conciencia desgarrada de nuestro tiempo y de la angustia existencial, no sólo en nuestras letras sino en las de todo el Occidente literario.



Esa curiosa fauna paraliteraria que agredió a Arlt, hasta el punto de que en el prólogo (ya célebre) de Los lanzallamas se propone no enviar más sus libros a las secciones críticas, ahora realiza una sutilísima, y seguramente inocente, ofensiva para enturbiar la relación del creador con su público: pretende haber interpretado y etiquetado su obra; en consecuencia, ahora, corren lugares comunes desde puntos de vista sociológico, psicoanalítico y político, totalmente inadmisibles.



Los intentos de "secuestro" padecidos por Arlt fueron varios. El más memorable fue el de los comunistas de su época: lograron afiliarlo unos meses y hasta consiguieron que se retractara en una polémica con el secretario general Rodolfo Ghioldi. Lo que no lograron fue afiliar su obra, y esto lo reconoce con honestidad Raúl Larra en su memorable Roberto Arlt el Torturado. Intentar hacerlo fue como querer esconder un elefante en un ropero.



Desde su sensibilidad prodigiosa, Arlt descubrió que el capitalismo y el comunismo construían, por igual, una sola Maquinaria: la sociedad de consumo, la tecnología anonadante. Esa Maquinaria devoraba tanto las buenas intenciones del humanismo burgués como la justicia socialista. Creaba un hombre vaciado, usado, degradado, que lejos de ser un señor de las cosas que creó, solamente es un oscuro sirviente a sueldo.



Arlt, como todo creador, desde Nietzsche hasta Lenin, vivió hasta las últimas consecuencias el compromiso con su verdad y prefirió quedarse solo con sus dudas, en este tiempo de desierto, a subirse en el cómodo ómnibus de las verdades masticadas por otros.



De aquí, entonces, la gran actualidad de su crítica y de su obra, su tema sigue siendo el nuestro, el de todos los días. Su conciencia de la degradación, personificada por Erdosain, es más vigente que nunca. Mucho se equivocan quienes pretenden situarlo como un cronista de una época o como un escritor social (él mismo negó expresamente ese malentendido). Además de los pobres, por sobre todas las cosas, le interesaban los pobres hombres de nuestra época.



Su rebeldía estuvo dedicada a denunciar la explotación materialista tanto como a desenmascarar la degradación del hombre de la sociedad cosificada (del Este y del Oeste). Un análisis minucioso del capítulo "El discurso del Astrólogo" de Los siete locos aclararía muchos aspectos de su cosmovisión. Es un texto ambiguo, construido en tono farsesco, donde las verdades y los disparates se tratan elusivamente. Recuerda a El gran inquisidor, de Dostoievski, no por el contenido y la profundidad, sino por el significado oscuro y por ser una neblinosa clave que juega en relación con toda la obra. El Astrólogo explica a Erdosain y otros miembros de la secta el sentido de la conspiración y el "modelo" del Estado teocrático que piensan crear con el apoyo económico proveniente de los prostíbulos que establecerá el Rufián Melancólico, un experto. Vista la farsa a contraluz, aparece el tema de la huida de los dioses y la necesidad de un retorno religioso "válido" que sustituya a las religiones muertas y devuelva el soplo divino a esa condición humana que, a la vuelta de los siglos, sólo vino a dar en una imagen mediocre y desdichada del hombre. "Es necesario, compréndanme, es absolutamente necesario, que una religión sombría y enorme vuelva a inflamar el corazón de la humanidad", dice el Astrólogo. "La felicidad está en quiebra porque el hombre carece de dioses y de fe."



Presumiblemente, estos atisbos impidieron que Arlt creyese solamente en la redención económica de nuestra humanidad, paso que consideraba imprescindible. Su toma de conciencia de la situación del hombre actual excedía el optimismo fácil de mucha gente de su época y le impidió concluir su obra con un happy end, ya fuera marxista, u occidental y cristiano. Mucho antes de alcanzar los progresos que llevarían a la bomba atómica, Arlt cultivaba una sólida creencia apocalíptica. Pensaba que el hombre podía autodestruirse con la tecnología. Esta convicción, que ensombrece no sólo sus páginas sino también su vida personal, merece un estudio serio. (Ya que los secuestros son, en su caso, inevitables, sería bueno que alguna vez les tocara el turno a los teólogos, por lo menos, se equilibraría la balanza.)



Antes de suicidarse, Erdosain (que también fue asesino) exclama: "¡Yo te amo, Vida, a pesar de lo que te afearon los hombres!" Creo que esta frase es una síntesis del espíritu realmente constructivo de Arlt. La insurrección es la respuesta justa ante la ruindad de la condición humana. La única aventura consiste en salvar metafísicamente a ese hombre gris vaciado, cosificado por las sociedades materialistas que el Astrólogo describe "moviéndose en los subterráneos de las gigantescas ciudades y aullando a las paredes de cemento: «¿Qué han hecho de nuestro dios?".



En esta causa justa se enroló Arlt con toda la rebeldía de donde nacieron su estilo y su conocimiento. Como Nietzsche, como Rimbaud, parece más actual ahora que en su tiempo. Hay que exigir a esos carceleros que pretenden encerrarlo en el Panteón de razones envejecidas que lo dejen correr libre en la conciencia de sus lectores.